Opinión

Una llamada a la decisión emocional

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 17/02/2019 A LAS 01:00

D ESDE poco más de las diez de la mañana del viernes pasado, ha comenzado la precampaña electoral. La que iba a derivar en el 26 de mayo ya llevaba tiempo en el calentamiento, y ahora se ha sumado, presupuestos derribados mediante, la que determinará la composición –hoy incierta- de las cámaras legislativas de nuestro país.

La primera declaración del presidente del Gobierno y las reacciones de los otros cuatro partidos principales en disputa no dejan lugar a la duda: se apela al Sistema 1 o implícito que concibiera Daniel Kahneman, esto es, el emocional que se fundamenta en los estereotipos y el subconsciente. Difícilmente se expondrán los argumentos llamados a estimular el dos, el lógico, el calculador, el que utiliza la consciencia de que hay que solucionar un problema.

Pueden tener nuestros líderes políticos la tentación de pensar que el cuerpo electoral no quiere o no está preparado para manejar la racionalidad en su adopción de decisiones, y quizás no estén muy atinados porque no corren los mejores tiempos para las ideologías, aunque haberlas haylas, y por el contrario los votantes pueden decantarse por pragmatismo más que por pasión. En realidad, estamos determinando cuál va a ser el futuro de España y habría que exigir lo mejor, en el catálogo estratégico de cada formación concurrente a las urnas, para afrontar retos tan complejos como la unidad territorial, la vertebración del país, el reequilibrio, la sostenibilidad económica y la equiparación de oportunidades para todos y cada uno de los ciudadanos que contribuyen al bienestar a través de sus impuestos. No es negativo el uso del sistema implícito, pero sin el complemento del explícito puede haber sorpresas y luego llantos.

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