Opinión

10 días

Por
  • ANTONIO NADAL PERÍA
OPINIÓNACTUALIZADA 04/05/2019 A LAS 02:00

La fiesta por la abdicación del emperador japonés el pasado 30 de abril unida a la Semana Dorada representa para los trabajadores del país diez días seguidos de asueto por primera vez. Esos diez días de vacaciones suman más que la cantidad de vacaciones que tienen en todo el año; por consecuencia, los trabajadores no saben qué hacer con tantos días libres. En España preguntas a los trabajadores tras 30 días cómo han sido las vacaciones y te contestan que "cortas". En nuestro país, diez días seguidos de fiesta son una birria de vacaciones, necesitamos además de los 30 días de rigor fines de semana largos, puentes y cualquier otro motivo. Los trabajadores japoneses se sienten culpables cuando toman vacaciones, 234.000 trabajadores españoles faltan cada día a su puesto sin estar de baja, 873.000 con o sin justificación. Acudes a las oficinas de un servicio público y oyes a los funcionarios hablar entre ellos sobre moscosos, fiestas y vacaciones que les tocan mientras el ciudadano espera en cola a que le atiendan en un papeleo o gestión administrativa. Es cuestión de cultura y educación, sin duda. Unos viven para trabajar y otros trabajan para vivir. No es el método japonés el mejor para el trabajador, sin duda, pero en otros países como el nuestro se pierde mucho tiempo y dinero con las pocas ganas de trabajar que nos caracterizan en general. El índice de absentismo en España se sitúa en el 4,5% y el año pasado supuso la pérdida de cerca de 400 millones de horas trabajadas. Parece que los trabajadores más responsables viven en La Rioja, Madrid y Baleares, mientras que los menos trabajadores residen en País Vasco, Castilla-León y Asturias. Por sectores, en donde existe mayor absentismo es en la industria y servicios, en donde menos en la construcción. Estaría bien que los trabajadores japoneses aprendiesen algo de los españoles y estos de ellos. Aprovechar el tiempo libre es una habilidad muy importante, pues la vida no ha de ser sólo trabajar. Los 10 días seguidos de vacaciones que disponen los japoneses entre la abdicación del emperador y la Semana Dorada les ha obligado a plantearse el dilema de qué hacer con tanto tiempo libre. Una de las explicaciones a tanta necesidad de trabajar de los japoneses señala a su falta de capacidad para relajarse. Su periodo ideal de vacaciones no pasa de los 8 días. Entre nosotros, esos 8 días sólo servirían para empezar a cogerle gusto al tiempo libre.

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