Opinión

Buscar la verdad

Por
  • TEÓFILO MARCO ESTELLA
OPINIÓNACTUALIZADA 06/05/2019 A LAS 02:00

"Nada iguala la ignorancia de los filósofos modernos en cuestiones de ciencia, excepto la ignorancia de los científicos modernos en cuestiones de filosofía". Esto lo escribió Gilson, con cierto humor.

Todos tenemos necesidad de saber más. La inteligencia humana tiene hambre de la verdad, por eso lo que nos dicen unos y otros, hombres de ciencia, intelectuales, políticos, lo debemos razonar para distinguir claramente lo verdadero de lo probable o hipotético. Y si la verdad reclama el conocimiento de las verdades naturales, también quiere las verdades transcendentales, que son las que responden a los profundos interrogantes que se plantea el ser humano en el fondo de su alma.

Se lee en "El Criterio de Balmes": "La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; de otra suerte, caemos en el error".

Y una verdad es la muerte, que al decir de Cervantes en El Quijote, "no es segador que duerma las siestas, que a todas horas siega y corta así la seca como la verde yerba".

No sabemos cómo, ni cuando, ni dónde será nuestra muerte, por eso quien se equivoca en este trance no podrá rectificar en la eternidad, por eso el que lleva buena vida tendrá buena muerte. El doctor Vallejo-Nágera en su libro "La puerta de la esperanza", narra la preparación de su muerte: "Tenía una buena formación, pero con una práctica religiosa moderada. Y sin embargo, sin ningún mérito por mi parte, al oír que tenía un cáncer incurable (del que murió) me vino una gran serenidad y pensé: Dios mío, muchas gracias, me has mantenido hasta los 63 años con una vida sumamente agradable; he tenido ocasión de situar a mis hijos, ya está casada la menor; no me queda nada importante por resolver en la vida, y has hecho el favor de avisarme. El que avisen a un cristiano de la proximidad de su muerte es el mayor favor que le pueden hacer".

Sí, es un favor que nos avisen la muerte próxima, porque así podemos preparar bien nuestra alma para esa hora. Alma que es espiritual y por eso realiza actos intelectuales con los que capta lo que no se ve, ni se toca, ni tiene forma ni peso, lo que no es material: la justicia, el amor, lo espiritual, Dios eterno...

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