Opinión

Los diversos comunitarismos

Por
  • JESÚS D MEZ MADRID
OPINIÓNACTUALIZADA 15/05/2019 A LAS 02:00

Los diversos comunitarismos tienden hoy a jugar el papel de víctimas, y se transforman con facilidad en verdugos. Con o sin violencia física, practican una asfixiante censura en defensa de posiciones no siempre ni mucho menos suficientemente justificadas intelectualmente. Se sigue dando una especie de reflejo cultural automático ante las censuras procedentes de las Administraciones públicas, las grandes empresas, la extrema derecha o las religiones tradicionales. Pero resulta cada vez más paralizante el silencio ante las opresiones de ese tipo de minoría visceral que no atiende a razones.

Al cabo, la práctica de las blackfaces fue claramente racista en los Estados Unidos en el siglo XIX: los blancos se embadurnaban el rostro para burlarse de los negros. Pero aplicar esa repulsa a las máscaras clásicas no deja de ser un anacronismo irracional. Delito ?con agravante quizá de odio- sería más bien la censura violenta de la libertad de creación artística.

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