Opinión

La unidad de la persona

Por
  • ARTURO RAMO
OPINIÓNACTUALIZADA 05/06/2019 A LAS 02:00

Cuando vemos en la tele que un hombre ha matado a su esposa o pareja pensamos que esto es un acto malo e injusto. Lo mismo que si la mujer asesina a un hombre. Pero ¿quién ha realizado este crimen Unos pueden decir que es efecto del cuerpo y otros del alma. Pues ambos están equivocados porque el autor de ese acto es una persona humana.

La persona es una unidad radical de cuerpo y alma, es decir, tiene cuerpo y espíritu. Cuando se trata de separarlos, se destruye el concepto de hombre, lo mismo que en el orden real, cuando se les separa se produce la muerte del individuo.

Históricamente se han producido dos errores en el concepto de la persona: el dualismo y el monismo. El dualismo considera que el hombre está formado por dos principios distintos (cuerpo y alma) que son independientes uno del otro y la responsabilidad de los actos es del uno o del otro. Afirmar que el cuerpo es el sujeto del bien y del mal es formar un juicio moral incorrecto porque ciertas tendencias naturales de la vida humana como la sensualidad y la sexualidad son buenas de por sí. A la vez, tampoco se puede concluir que el bien y el mal afectan solo al alma.

El monismo reduce al hombre a una sustancia única de la que se derivan todos los actos. Para unos el hombre es un cuerpo espiritualizado mientras que otros piensan que es un alma corporizada. Los monistas no logran explicar la singularidad del hombre, con un alma espiritual y un cuerpo material. En este caso hay que aplicar el principio de "distinguir pero no separar". Cuerpo y alma se distinguen pero no es posible separarlos.

En resumen, hay que afirmar la unidad radical del ser humano: es el hombre de carne y hueso, informado por el alma el que ejecuta el bien o evita el mal.

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