Opinión

Tres alcaldes para la historia

Por
  • Jorge F. Español Fumanal
OPINIÓNACTUALIZADA 25/06/2019 A LAS 02:00

El litigio de los bienes artísticos aragoneses en Cataluña es sin duda el más importante pleito de Aragón y Cataluña en toda su historia, tanto por la extrema dificultad y complejidad del asunto, los altos tribunales y las distintas jurisdicciones que han intervenido, el número de pleitos y el enorme eco mediático que han tenido. No hay nada igual ni mínimamente parecido.

Yo llegué a este litigio de casualidad. La prestigiosa revista Ars Sacra me había encargado un estudio artístico de las 111 piezas en conflicto. El día 29 de mayo de 2006, aterrizo en Barbastro y me entrevisto con Enrique Calvera, delegado de patrimonio artístico de la diócesis de Barbastro-Monzón, quien me deja varios documentos del litigio que salgo para fotocopiarlos. Cuando regreso, me dice que me quiere ver Don José Mora (q.e.p.d), Vicario Judicial de la diócesis, quien después de explicarme el litigio canónico, consigue dirigir mis esfuerzos al tema jurídico al saber que era abogado. Ahí empezó todo.

La fructífera reunión de ese sagrado día la plasma Ángel Huguet en este diario. Al final de su crónica recogía estas preocupantes palabras de Marcelino Iglesias, entonces Presidente de Aragón, referidas al litigio: "A Aragón no le interesa cerrar la puerta a un vecino de 7 millones de habitantes".

Afortunadamente, me encontré con tres alcaldes que tenían una visión bien distinta: que había que librar la batalla de la justicia y no rendirse a Cataluña.

Se trata de tres personas cuyos nombres deben figurar con letras de oro en la historia de Aragón: Obdulia Gracia, alcaldesa de Peralta de Alcofea, Ildefonso Salillas, alcalde de Villanueva de Sijena, y Miguel Ángel Puyuelo, alcalde de Berbegal.

Nos unía el supremo amor a Aragón, la fe en la justicia, el espíritu de sacrificio en una lucha incansable y a contra corriente -aún sin contar con medios ni apoyos-, el hacerlo todo gratis et amore, el emplearse con esa tenacidad e inocencia que uno todavía guarda de la inconsciencia de su más tierna edad.

Teníamos todos los ingredientes para protagonizar una hazaña casi a la altura de la de Ulises: una causa justa, la defensa de una tierra, un largo camino plagado de obstáculos, el apoyo de un pueblo y la fe ciega en la victoria final.

De la iniciativa de estos alcaldes, llegó la gran manifestación en la Plaza del Pilar de Zaragoza del 7 de noviembre de 2010, la peregrinación reivindicativa del Camino de Santiago del mes de julio de 2011 y la llegada de la primera pieza el 10 de diciembre de 2012: el relicario de Santa Waldesca. Llegó al Real Monasterio de Sijena después el grueso de gran parte de su tesoro artístico en 2016 y 2017. Faltan todavía las piezas de Berbegal y Peralta de Alcofea, y las pinturas murales de Sijena, que no cejaremos de reivindicarlas con sus nuevos alcaldes José Carlos Boned en Berbegal, Jaime Castillón en Sijena, y Sergio Gambau en Peralta, hasta conseguir su plena devolución. Ellos sabrán recoger el testigo y estar a la altura siguiendo el camino marcado.

La última y más reciente iniciativa fructífera que tuvieron, ya con José Carlos Boned como alcalde de Berbegal, fue la persuasiva e importante orden que consiguieron, dada por el Secretario de Estado del Vaticano Monseñor Parolin al actual Obispo de Lérida Giménez Valls, de que saliese dicho Obispado del Consorcio del Museo de Lérida. Ni que decir que la ha desobedecido.

Sin el aliento y ánimo de estos tres alcaldes que hoy ya no están en sus cargos, nada de esto sería posible. Mi más alto reconocimiento y eterno agradecimiento a estos tres alcaldes que forjaron el Aragón del siglo XXI.

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