Opinión

La crueldad del voto de obediencia

Por
  • FERNANDO OLIVÁN BOSQUE
OPINIÓNACTUALIZADA 05/08/2019 A LAS 02:00

Homenaje a Javier Alzueta Domeño sbd.

Hace pocos días, los cedros de la puerta principal del colegio salesiano de esta ciudad, eran talados por su manifiesto riesgo de daños, debido a su enfermedad.

Pero esto solo fue un trámite insignificante, al lado del gran "alud", que se produjo días más tarde y en el mismo escenario. Un alud que sepultaba veintinueve años de felicidad, de ilusiones, de proyectos conseguidos, de una gran labor doctrinal, docente, espiritual, personal, de humildad y de honradez, que sepultaba solo a su protagonista Javier Alzueta Domeño, salesiano y, ante todo, amigo de todos de acuerdo con el espíritu de Don Bosco, insignia de la familia salesiana.

Sepultó a "Don Javier" que, en virtud del voto de obediencia, fue arrancado de los corazones de todos los oscenses, salesianos o no, sin tener en cuenta que, tras cincuenta años de sacerdocio y como buen fraile salesiano, era -y el que no lo admita tiene un problema- el motor de los salesianos en Huesca. Valgan como botón de muestra la institucionalizada "misa de 10" de los domingos, "Don Javier", el Consiliario de la Asociación de Antiguos Alumnos, en el mes de mayo de "Don Javier", la dirección de las catequesis de "Don Javier", la capellanía de la S.D. Huesca de "Don Javier", el coro de antiguos alumnos dirigido por "Don Javier" y además su gran labor humanitaria con visita y cuidado a los enfermos, las llamadas telefónicas de Don Javier que te recordaban que hoy era tu cumpleaños, y los contactos personales con las familias en los momentos buenos y menos buenos.

Habéis talado los cedros de la fachada principal porque estaban enfermos.

Pero a la ciudad de Huesca y en especial a la familia salesiana nos habéis privado -no quiero pensar que su sombra molestara a alguien- al que durante tantos años ha sido nuestro director espiritual, nuestro maestro, pero sobre todo nuestro "amigo", trasladándolo incomprensiblemente, a sus 78 años, a otro lugar de Aragón.

Javier, amigo, ánimo y suerte en el destino que tu voto de obediencia te ha asignado. Recojo en estas líneas el sentir de todos tus alumnos y discípulos.

Que María Auxiliadora y Don Bosco, del que eres fiel reflejo, te amparen y te iluminen en tu camino. En nuestros corazones oscenses siempre tendrás un "huequecillo".

FERNANDO OLIVÁN BOSQUE

AAS

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