Opinión

La convivencia alegre y saludable

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 09/08/2019 A LAS 02:00

Sin necesidad de conocerlas estrictamente, los oscenses de muchas generaciones se han venido aplicando en el cultivo de las hormonas que propician la mejor de las sensaciones de bienestar a través de las Fiestas de San Lorenzo. La endorfina nos hace felices cuando se acerca el 9 de agosto, la oxitocina -la del amor- es una herramienta fundamental por cuanto se crece en la convivencia, y la dopamina propicia motivación y placer. El ritmo laurentino que nos invade, previo a la relajación final de la serotonina, auspicia nuestro interés extraordinario en proyectarlo durante años, y ahí es donde ejercitamos esos biomarcadores virtuosos para el envejecimiento que son los telómeros. La institución municipal ha pronunciado un llamamiento para una vivencia saludable en torno al patrón, que refleje que la evolución de los tiempos nos ha derivado por los caminos de la sabiduría para erigir el júbilo en un motivo para el orgullo y para la convivencia, para el respeto y la tolerancia, para abrazar los conceptos de la amistad de una forma sencilla y práctica, sostenible. Precisamente, hoy dos colectivos en los que concurren méritos en torno a estos valores van a protagonizar, previamente al lanzamiento con el cohete del periplo laurentino, el arranque de la semana fantástica de Huesca: la Policía Local en la que se encarnan la seguridad y la tranquilidad, por un lado, y los virtuosos artistas del folklore que salvaguardan nuestra cultura y nuestras raíces.

San Lorenzo se ha regido por normas no escritas de la sabiduría popular, la primera de las cuales reza que la obligación consuetudinaria adquirida por los ciudadanos es llenar de ambiente de camaradería y hermandad las calles, valor que supera cualquier programación. Huesca se impregna de una atmósfera en la que envolvemos la amistad. Ser feliz es imperativo.

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