Opinión

Rumbo, camino y destino

Por
  • GERARDO HERNÁNDEZ ZORROZA
OPINIÓNACTUALIZADA 16/08/2019 A LAS 02:00

"Seguimos el rumbo, no el camino", leía hoy en un murete. Un rumbo este que marcan las modas, los condicionamientos sociales, o que simplemente seguimos dejándonos llevar por la comodidad.

El camino, sin embargo, es arduo, individual y precisa de introspección.

Seguir nuestro propio camino, sin dejarnos arrastrar por las mareas, incluso aprendiendo a utilizar estas a nuestro favor, tiene su truco, un truco que en Oriente se conoce como Wu-wei, y consiste en utilizar la fuerza del otro para conseguir nuestras metas. Pero el Wu-wei no es solo un método para conseguir metas y cambiar las cosas, sino más bien una herramienta que nos ayuda en el proceso de trasformación personal.

No es la técnica (el Wu-wei) la que transforma, sino la posición desde la que parte el individuo, que es mental, y le hace sentirse capaz o incapaz de crear, o no, desde allí su propia realidad.

Es esta comprensión la que obra el milagro, la que atrapa lo que venimos a conseguir aquí, que es seguir creando y creándonos a través de nuestra propia creación.

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