Opinión

Un Huesca labrado por orfebres

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  • DIARIO DEL ALTOARAGÓN
OPINIÓNACTUALIZADA 18/08/2019 A LAS 02:00

E L VERANO de 2019 ha resultado el más difícil de la historia de la Sociedad Deportiva Huesca. El aparato policial y judicial volcado sobre la sede del club azulgrana, con investigaciones a dos de sus directivos, representó la secuencia más adversa al descenso agridulce que había sufrido semanas atrás. Al descrédito en un país que ha olvidado el principio constitucional de la presunción de inocencia, se sumó la incertidumbre, en un salvaje huracán de especulaciones y de filtraciones más asociadas a intereses espurios que a criterios rigurosos. Sacudida, con el respecto a la Justicia como premisa, la parte inicial de las diligencias, llegó el momento de configurar un equipo sobre la figura angular de su entrenador, Míchel. Y hoy, cuando más que meses parece que hayan transcurrido lustros en la espera de colocar todas las líneas, llega el primer capítulo de la obra de la Liga.

El resultado, en fútbol, depende de la planificación pero tiene un componente de capricho. Sobre el segundo resulta difícil incidir. Sobre la primera, hay que significar que la obra final ha sido propia de orfebres que se han encontrado con montañas que parecían insalvables pero se han allanado. Para ajustar cada una de las piezas, ha habido que superar pretensiones exageradas, injerencias, sombras de dudas, premuras. En el artesano, es fundamental la paciencia para que el conjunto resulte bonito. Si, además, es funcional, miel sobre hojuelas. El Huesca ha labrado un equipo ilusionante, con la alegría que confiere la juventud de muchos de sus futbolistas, con la sabiduría de algunos veteranos llamados a hilvanar cada una de las destrezas e ímpetus de chicos bisoños pero muy valiosos, con un bagaje espectacular que los proyecta hacia grandes logros. Ambición y humildad, equilibrio y, sí, sin complejos, con la cara alta: ¡valores! Que ruede el balón.

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