Opinión

No está en venta

Por
  • ANTONIO NADAL PERÍA
OPINIÓNACTUALIZADA 24/08/2019 A LAS 02:00

Donald Trump es como un niño caprichoso: "esto veo, esto quiero" y se enfada si no consigue lo que le apetece en un momento de calentura. Quería comprar Groenlandia a Dinamarca, nada menos, y como la primera ministra danesa le dijo que no estaba en venta, decide suspender la visita prevista para primeros de septiembre. Ha dicho en un twitter que la pospondrá, le ha faltado decirle a la ministra que "no la ajunta". Me imagino que ella habrá respirado tranquila. Donald Trump quería comprar Groenlandia por dos razones importantes: por sus recursos naturales y por ser zona geoestratégica. Dicen las crónicas que otro presidente de EE.UU., Harry Truman, ya quiso comprar la isla por cien millones de dólares una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Sin duda que hoy Groenlandia valdría mucho más de cien millones de dólares si estuviese en venta. Aunque políticamente pertenece a Dinamarca, Groenlandia es un territorio autónomo. Es como si España decidiese comprar Gibraltar a Gran Bretaña, más o menos. Tendríamos que oír que Gibraltar no está en venta y que los gibraltareños no quieren ser españoles. Hasta ahora los países se conquistaban mediante una guerra, ahora se intentan comprar a base de dinero, una fórmula más deseable que la primera. Si Donald Trump. en si ignorancia y avaricia, quisiera un día comprar las Canarias, ¿a quién le haría la oferta, a Marruecos o a España Compras extrañas siempre ha habido, pero ésta de comprar países es la más rara. Es más normal comprar territorio de un país. Por ejemplo, hace tres años El Tesoro australiano paralizó la venta por 325 millones de euros de una gran extensión de tierras a un consorcio liderado por una compañía china. Ese territorio representaba nada menos que el 1% de su territorio. En cuanto a la venta de países por parcelas, España es el segundo país que más interesa a los compradores extranjeros de viviendas y son los norteamericanos los que compran nuestros pisos más caros, de un precio medio por encima de 500.000 euros. También hay extranjeros interesados en comprar pueblos de España abandonados. Una famosa actriz norteamericana recomendó en su portal comprar una aldea gallega por algo menos de 150.000 euros y enseguida se interesó por ella una pareja de holandeses.

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