Opinión

Contra la desinformación

Por
  • JD MEZ MADRID
OPINIÓNACTUALIZADA 29/08/2019 A LAS 02:00

Ante la situación de posverdad que nos encontramos, D"Ancona cree que se debe explotar más astutamente el atractivo emocional de la verdad y que el contraataque ha de tener en cuenta, además de la razón, la dimensión personal. "En un mundo de posverdad, no basta con una argumentación intelectual. En muchos contextos (puede que en la mayoría) es preciso comunicar los hechos de forma tal que se reconozcan los imperativos emocionales, además de los racionales ( ... ) Más que nunca, la verdad requiere un sistema emocional de transmisión que apele a la experiencia, a la memoria y a la esperanza", señala.

En lo que todos coinciden es en la necesidad de combatir la desinformación. Internet favorece la inmediatez, lo que unido a la pérdida de confianza generalizada de los usuarios y a la desaparición de la diferencia entre noticias, hechos y opinión, deja a los ciudadanos al albur de la información indiscriminada. Si se pierde la batalla de la atención y la actitud del ciudadano en la red es pasiva, la posverdad gana terreno.

Aprender a diferenciar las fuentes fiables de las que no lo son es crucial en este momento. Algunos han llegado a proponer incluso un registro de páginas dudosas. Tanto las compañías tecnológicas como los poderes públicos están poniendo en marcha iniciativas que, aunque sea indirectamente, contribuyen a poner coto a las distorsiones de la verdad, pero son los usuarios los que han de tener criterios para detectar lo veraz y razonable en la avalancha informativa que cada día los inunda.

¿No es precisamente eso lo que hacen posible los medios que apuestan por el rigor, que contrastan las fuentes, validan los datos y analizan la información "Quizá deberíamos comprar, después de todo, aquellas suscripciones de antaño al New York Times o al Washington Post, en vez de basarnos en diez artículos gratuitos al mes", sugiere Lee McIntyre. ¿O es que no valoramos la verdad lo suficiente? J.C.

Como enseñan los grandes pensadores de la historia, desde Sócrates hasta Popper, presentar objeciones y rebatir nuestros propios puntos de vista es la mejor forma de contrarrestar la posverdad.

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