Opinión

Golpe de estado constitucional

Por
  • MODESTO ARJONA ORTIZ
OPINIÓNACTUALIZADA 03/01/2020 A LAS 01:00

Otra vez la cabra al trigo. Las declaraciones de Fulgencio Coll, general en la reserva y camuflado como concejal de VOX en Palma de Mallorca, invocando la aplicación del artículo 102 de la Constitución para procesar a Pedro Sánchez por traición a la Patria e impedir que sea investido Presidente del Gobierno, vuelven a poner sobre la mesa el papel que las Fuerzas Armadas deben jugar en un Estado Social y Democrático de Derecho; papel que, como establece la propia Constitución, no es otro que el sometimiento al poder civil emanado de la voluntad popular. Pues nada, en cuanto a los poderes fácticos, especialmente a los militares, les tocas un poco los símbolos de la Patria -bandera, himno o unidad-, enseguida se toca a rebato y sienten la necesidad de salvarnos a todos, sin pensar que hay mucha gente que prefiere salvarse por sus propios medios o que, sencillamente, no quiere salvarse de nada ni de nadie.

Pedro Sánchez será todo lo que su currículum político demuestra, pero se quiera o no es el representante legitimado por las urnas para intentar formar Gobierno. Si el PP realmente antepusiera los intereses generales a los partidistas, permitiría que Sánchez gobernara sin que ello dependiera de sus acuerdos con ERC. Ciudadanos está deslegitimado para abrir la boca por no haber sabido aprovechar la oportunidad histórica de conformar un gobierno progresista de centro-izquierda que diese a este país la necesaria estabilidad política para acometer las urgentes reformas que está demandando. VOX a lo suyo; cuanto peor, mejor... y al monte. Y Podemos, atendiendo el mandato de las urnas, de lazarillo del PSOE para obligarle a que no pierda sus cada vez más difuminadas esencias progresistas.

Y en esas estamos. A la espera de que se forme un Gobierno sin quebrantar los principios constitucionales y, si no es posible, no quedará otra que devolver otra vez la voz a quien es el único depositario de la soberanía nacional. Otra cosa será que ese día el pueblo decida irse de camping como señal de hartazgo por la inutilidad de su clase política, excursión que no recomiendo porque a la vuelta igual nos encontramos la casa patas arriba y a ver quién vuelve a poner de nuevo las cosas en orden. Paciencia y urnas...

MODESTO ARJONA ORTIZ

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