Opinión

Tres Picos en Eriste

Por
  • JAIME ANTONIO FERRER GÁLVEZ (TORREVIEJA,ALICANTE)
OPINIÓNACTUALIZADA 10/01/2020 A LAS 01:00

Caminamos desde Benasque; disfrutamos la calma de Ansils y nos adentramos en el pantano de Linsoles. Deseamos cruzar el puente sobre el río Ésera con tal de llegar cuanto antes a los tres picos. Nos esperan 2 soleados bancos de madera que miran a las montañas. Paqui y yo nos sentamos apresurados para disfrutar de las caricias del sol, para hablar de nuestras cosas. Nos inspira especialmente el Pirineo aragonés, el valle de Benasque. Sin embargo, lo que realmente más nos gusta es el trato que se nos dispensa en el Restaurante Tres Picos.

Anita sale a recibirnos. Es como si la conociéramos de toda la vida. Lo importante del último día del año 2019 fue el vestido que se había comprado para la Nochevieja. Mientras compartimos con ella, Radu acude presto y veloz a tomarnos nota de lo queremos. Nos ha reconocido a pesar de los meses que estábamos sin venir. Su trato es familiar, directo. Se preocupa por nosotros. ¡Quizá es que hemos tenido mucho suerte y le hemos caído bien! ¡Quizá es que tratan así a todo el mundo! En esos momentos llega otro cliente que se aloja en un apartamento cercano a Tres Picos. Pide un poco de aceite pues se le ha acabado. Radu se lo ofrece sin dudar. El cliente saca un billete de 50 euros para pagar y la respuesta fue: "No hombre, ya me lo pagarás otro día que vengas a comer". Asistimos atónitos en directo al carácter acogedor de los aragoneses.

La madre de Anita nos explica que tiene un hotel-restaurante pequeño, donde la atención personal, amistosa y familiar son los valores fundamentales del trato a sus invitados. Nosotros lo hemos comprobado, una vez más, a la hora de comer: unas migas con huevo y alubias con almejas.

He tenido la oportunidad de dejar una nota en cualesquiera de las redes sociales, pero al final he decidido enviar esta nota al DIARIO DEL ALTO ARAGÓN porque esto no es publicidad, esto es agradecimiento a los aragoneses por el trato que dan a sus visitantes. El hotel-restaurante Tres Picos y su gente es el ejemplo más claro y paradigmático de lo que digo.

No sé si el futuro traerá más nieve o menos al valle. No sé si hará más o menos frío. No sé en realidad lo que nos podrán deparar los años venideros. Pero mientras el valle siga teniendo esta gente, nosotros seguiremos yendo al Pirineo aragonés.

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