Opinión

Cuestión de vida o muerte

Por
  • MIGUEL ÁNGEL BALLARÍN
OPINIÓNACTUALIZADA 07/02/2020 A LAS 01:00

La aparición de un coronavirus, susceptible de causar una grave neumonía en la especie humana, ha puesto en marcha un estado de alarma internacional con aislamientos de enfermos o sospechosos de serlo, supresión de vuelos y otros transportes, etcétera.

Reacción, alarmas e histerias aparte, lógica en un asunto de vida o muerte, al tratarse de un agente infeccioso con una morbilidad entorno al 3 %.

Nada hay tan valioso como la vida, pero la comunidad internacional parece ignorar que éste no es un fenómeno aislado sino una interrelación. Interrelación entre las distintas funciones de un organismo y de las de éste con los que le rodean. Así la respiración, con el resultado de captación de O2 y emisión de CO2 está tan ligada internamente a la función circulatoria como externamente a la función fotosintética.

En unos tiempos en que se habla de globalización y se producen reacciones globales en lo económico o sanitario, resulta incomprensible que no se entienda que la vida es también una cuestión global y circunscrita al planeta Tierra. Que dicho "planeta vivo" está seriamente enfermo, lo que se manifiesta en un aumento de la temperatura, rapidísimo con relación a los ciclos geológicos, mortalidad y desaparición de especies a un ritmo exponencial jamás antes conocido, aunque en la especie humana, de momento, tan sólo produce miles de muertes anuales en fenómenos meteorológicos extremos (inundaciones, riadas, tornados?) amen de millones de desplazados por fenómenos de desertización.

"La temperatura es la medida de la energía de un sistema". Basta continuar cualquier gráfica de evolución de la temperatura con respecto al tiempo, desde que se tienen datos, para visualizar, para eso sirven las gráficas, el tórrido panorama que nos aguarda y sacar consecuencias a cerca de la disminución de recursos hídricos y los fenómenos meteorológicos extremos que dejarán en pañales lo ya vivido.

Nuestra creciente actividad contaminante junto a la decadencia de los ecosistemas capaces de compensar nuestra acción, bosques, arrecifes coralinos? no sólo en aguda recesión, sino colapsando por doquier, prefiguran una convergencia climática con Venus, planeta con temperatura superficial de 480º C al que, según la ciencia, se llegaría a reducir la temperatura hasta los 0º C eliminando la práctica totalidad de su CO2.

Si somos capaces de organizarnos por un simple virus, cerrando aeropuertos y fronteras, anteponiendo la vida a cualquier actividad comercial, ¿por qué estupidez atávica nos encaminamos inconscientes al suicidio colectivo?

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