Opinión

Ningún justo debe pagar por el colega pecador

Por
  • PASCUAL ASCASO
OPINIÓNACTUALIZADA 01/03/2020 A LAS 01:00

Las generalizaciones gratuitas e injustas son muy dañinas para los afectados. El daño producido es difícilmente reparable y sobre todo cuando la generalización, totalmente incierta y falsa, la hace un delegado de gobierno, a quien después se le va a tomar como aval para repetir esa generalización por muchos, como ha ocurrido con el delegado del gobierno de Aragón en Huesca con relación a los funcionarios.

Por otra parte decir, que bien está que se haya apresurado a pedir disculpas por los daños causados sobre la imagen de los funcionarios con su forma de denunciar, al darse algún caso puntual de incumplimiento, al parecer, pero mucho mejor que pedir disculpas o perdón, es no tener que hacerlo pensando para ello antes dos veces: qué se dice, dónde se dice y cómo se dice. De todas formas le faltó algo más que le hubiese honrado y que es haber dimitido por voluntad propia, para que no tengan que pedirle los sindicatos y los afectados el cese en sus funciones.

La frase "salidas extemporáneas y de fichajes sin tan siquiera llegar al puesto de trabajo" y afirmar que "muchos trabajadores y trabajadoras salen a deshoras y realizan fichajes sin acudir a su puesto de trabajo", como decía la prensa, da que pensar como que eso sea el pan nuestro de cada día. Y poner a todos los funcionarios en el mismo saco o bajo el mismo punto de mira, sobre todo cuando lo dice quien lo dice es un error inaceptable.

Si hay un caso puntual de que algo anormal está sucediendo, lo que hay que hacer es corregirlo en el acto de forma y manera como esté establecido, pero nunca poniendo el ventilador de forma que de pie a poner en tela de juicio al resto de los funcionarios que desempeñan su trabajo con la máxima eficacia. Por un garbanzo negro nunca se puede dejar entrever que todos los del cesto lo son ¿A quién no le puede doler lo manifestado Es muy fácil echar un borrón sobre la dignidad humana, pero muy difícil quitarlo después sin dejar, al menos, la sombra de la duda. Es por ello por lo que con la dignidad de las personas no se debe jugar.

Ningún justo debe pagar por el colega pecador.

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