Opinión

Doctoras de la Iglesia

Por
  • Mª DEL PILAR MARTÍN FAURE
OPINIÓNACTUALIZADA 05/03/2020 A LAS 01:00

En la Iglesia católica tenemos doctoras, sí, Teresa de Ávila y Teresa de Lisieux, Catalina de Siena e Hildegarda de Bingen.

En la Iglesia tenemos teólogas, sí, como Rose R. Muraro o Ivone Gebara, Elisabeth Cady Stanton o Maricel Mena.

Las teologías feministas, en plural, reconstruyen el contexto interpretativo de la experiencia evangélica, tienen conocimiento de la Trascedencia desde su propia identidad en diversidad y levantan ante los patriarcados piramidales y sinárquicos, también en las Iglesias, los Evangelios conocidos y los por conocer que nos incluyen en un "pueblo de Dios, Asamblea Santa, pueblo sacerdotal", esto es, Evangelios, experiencias de la cercanía a Jesús de Nazareth y sus amigas y amigos, en las que se destacan las invisibles, se escucha a las pequeñas, se imita a las que cuidan y se pone de ejemplo a las que no tenían derecho a aprender ni a enseñar y es que las teologías feministas son profundamente creyentes y reconocen la autoridad de cada mujer en su profunda experiencia trascendental personal y única.

El miedo a las mujeres ha hecho ancestralmente que la sangre fértil que se derrama sobre todo lo que nos rodea y que nos renueva mes a mes, símbolo de nuestra capacidad de ser nosotras mismas y con otras y con otros, se haya convertido en síntoma de "impureza" no solo para integrantes de la curia, que por siglos han negado nuestra capacidad de guiar con los evangelios, lejos de los principios de las primeras comunidades cristianas, sino para las grandes empresas de publicidad, ojo al dato.

El rechazo a la igualdad ha buscado alianzas en las Iglesias para apartar del discernimiento problemas fundamentales en las que las mujeres estamos doblemente afectadas: en el derecho a la vida pública plena en todos sus ámbitos, algo que ejerció María de Magdala; en el derecho a la libre elección, algo que ejerció María de Nazareth; en el derecho a romper moldes, algo que ejerció María de Samaria.

Por todas esas cosas ante el 8 de marzo, esta mujer obrera cristiana feminista se une a los paros creyentes que este 1 de marzo, domingo, se extenderán por toda las tierras. Amén.

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