Opinión

Un alma libre

Por
  • ROSA MACHÍ PRAT
OPINIÓNACTUALIZADA 13/03/2020 A LAS 01:00

A mi padre: a ese ser incomprendido, luchador, soñador, autodidacta hasta la médula, adicto a la sinagoga de Valencia y admirador del pueblo de Israel, un bohemio, un alma libre, pasaba de todo el mundo, sin importarle lo que los demás pudieran pensar de él. Con sus defectos y virtudes fue fiel a sí mismo hasta la muerte. Éramos muy diferentes sin embargo fue capaz de transmitirme la esencia de ser un alma libre. Me decía que la felicidad sólo se encuentra en el interior de cada uno, no se puede comprar con dinero. El me inició en el naturismo, en el senderismo, en la lectura de la Biblia, en la práctica del ajedrez... a cada paso de los miles de kilómetros que caminamos, me enseñaba algo, aunque siempre pasáramos por el mismo lugar. Hablábamos de política, de cultura, de sociedad, era una enciclopedia. Cuando te afirmaba una cosa me explicaba la causa del porqué sin que yo tuviera lugar de refutar, pues me lo demostraba igual que Aristóteles afirmaba la ciencia de las ultimas causas. Fue un hombre sencillo con una inteligencia extraordinaria. Me legó una herencia inmaterial de un valor incalculable. La misma que yo he procurado transmitir a mi hijo. Gracias por todo. Soy lo que soy gracias a ti. Tu hija y tu nieto nunca te olvidaremos.

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