Opinión

La devaluación de los argumentos

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 11/05/2020 A LAS 02:00

La devaluación de los argumentos como instrumento de gestión y de acción política constituye directamente una minusvaloración de la madurez de los receptores, esto es, de los ciudadanos. Y no es propio de una democracia ese argumento en el que la exclusiva apelación a lo emocional ningunea la consideración del raciocinio individual y colectivo de los españoles. Estamos al borde de la sesentena del estado de alarma y cada paso que se afronta se explica mal desde las administraciones y se replica insuficientemente desde las filas opositoras, sea el que sea el color en uno y otro caso dentro del marasmo en el que se ha convertido una dirección frente a la pandemia en la que hay un mando único que, sin embargo, no empece para que los autonómicos determinen aspectos sustantivos de la vida de los confinados salvo en lo más trascendental, que es la consecución del material imprescindible para que todos, pero fundamentalmente los profesionales, puedan encarar su trabajo con todas las garantías. Explicaba Juan José Badiola en una entrevista previa a esta crisis que la gran debilidad de Italia fue la enorme cantidad de sanitarios infectados. Pues en España no supimos aprender la lección y, además, han de escucharse excusas inaceptables.

No es necesario ser eruditos en ciencia para percibir que cada medida viene sin su correspondiente explicación y, lo que es peor, sin su coherencia. Entendemos la complejidad de un fenómeno ignoto en los orígenes. Pero es mejor esa humildad que el ensoberbecimiento que, lejos de insuflar confianza, inyecta desorientación. Similares perfiles debieran esgrimir parejos discursos para combatir la improvisación y el desconcierto. 57 días y salimos a la luz sin otra seguridad que la autoprotección. Argumenten, señores responsables, por su credibilidad y nuestro ánimo.

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