Opinión

Materia y espíritu

Por
  • TEÓFILO MARCO
OPINIÓNACTUALIZADA 12/05/2020 A LAS 02:00

La opinión sobre la vida extraterrestre ha cambiado en los últimos años. De un optimismo que esperaba encontrar planetas habitados en todo el Universo, a un realismo más bien pesimista, parece difícil que se hayan dado en otro sitio todas las condiciones para que aparezca la vida como en la Tierra.

Algunos dicen que los creyentes en Dios creador, no queremos que haya extraterrestres porque perjudicaría a la fe. No es cierta esta afirmación. La existencia de la vida inteligente extraterrestre, es algo que no ofrece ninguna dificultad ni a la ciencia ni a la religión. El primer observatorio astronómico en España fue instalado en 1752 por los jesuitas, un año antes que el de la Marina en Cádiz. Estaba ubicado en el Colegio Imperial San Isidro de Madrid y disponía de varios telescopios adquiridos en Inglaterra. El jesuita Johann Wedlingen observó allí los eclipses de luna de 1757 y 1758 y publicó sus resultados en las Philosophical Transactions de la Royal Society.

Es cierto que el ser humano, junto a tantas funciones comunes con los animales, presenta cualidades superiores que reclaman la presencia del espíritu. Virgilio dice en Eneida: "El espíritu mueve la materia". Expresión, por la cual distingue la sustancia espiritual de la material, sirve para designar todo lo que señala el predominio del espíritu sobre la materia y la supremacía de la inteligencia y del genio.

Toda la materia, por ejemplo, las piedras, no hacen una casa por sí mismas. Es un hombre materia y espíritu, que con su inteligencia hace un proyecto de edificio y otros hombres lo ejecutan. Dijo Newton, matemático y astrónomo inglés: "El conjunto del Universo no podía nacer sin el proyecto de un Ser inteligente".

El cosmonauta Borman dijo desde la luna: "Nosotros hemos llegado hasta aquí gracias a unas leyes que no han sido hechas por el hombre". Es que la inteligencia que ordena las estrellas en el cielo y dirige con tanta perfección la máquina Universo es la inteligencia de Dios creador.

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