Opinión

Montañas

Por
  • CARMEN MARCUELLO SERVÓS
OPINIÓNACTUALIZADA 13/05/2020 A LAS 02:00

Desde la ventana donde trabajo veo un bosque de tejados y antenas. ¡Cuánto echo de menos las montañas! Anayet, Bisaurín, Cancias, Collarada, Oturia, Posets, Telera.... cuántos recuerdos. Cada una de ellas ha contribuido a fraguar al carácter de las gentes del Pirineo. Los montañeses siempre han tenido un gran respeto a su tierra, porque además de hermosa es difícil y duro vivir allí. Tuvieron que adaptarse, sobrevivir y algunos imaginaron que había otros mundos detrás de cada "coll", muchos tuvieron que emigrar e hicieron senderos para llegar a otros lugares.

Escuché una entrevista en la radio a Antón Costas, Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona. Explicó la crisis de la economía española originada por la pandemia del COVID-19. Describía algunas de las debilidades específicas de la economía española. Resumiendo, tenemos: a) una estructura económica y empresarial muy vulnerable frente a los "shocks" por el alto porcentaje de empresas que pertenecen al sector servicios y, especialmente, al turismo; b) un tamaño medio de las empresas muy pequeño; c) una elevada tasa de temporalidad en el empleo. Asimismo, destacaba las fortalezas que pueden permitir la salida de la crisis actual. En concreto decía: a) somos una economía bipolar —crecemos más rápido que otros países, pero también caemos más deprisa—, por eso preveía que la recuperación será más inmediata; b) hemos tenido superávit en la balanza de pagos lo cual ha permitido modernizar la economía; c) la bajada de los precios del petróleo es muy positiva ya que importamos el cien por cien; y, d) la reindustrialización como respuesta a la deslocalización había comenzado antes de la crisis.

Seguramente si consultamos a otros expertos van a coincidir con él. Son montañeros que conocen su camino, lo han recorrido varias veces, saben dónde están los refugios de siempre para cuando haga mal tiempo y cuál es la vía más segura.

Sin embargo, hay más caminantes y montañas. Tal vez incluso más hermosas que las que conocemos. Habrá que darles nombres, construir refugios, marcar los senderos y, sobre todo, respetarlas y aprender a caminar por ellas. Tenemos un elevadísimo paro estructural que ha expulsado del mercado a personas cuyo futuro no es halagüeño debido a los cambios producidos por la globalización. El tejido empresarial — un gran número de autónomos con empresas de bajo valor añadido— es frágil. Los efectos del cambio climático están devastando el futuro de las siguientes generaciones. Venimos asistiendo al desmantelamiento del estado de bienestar en aras a no sé qué eficiencia económica olvidando que necesitamos eficiencia social. La situación que estamos viviendo por el COVID-19 está agudizando estos problemas y tenemos que buscar soluciones.

Por ejemplo, La economía descalza (1982), El desarrollo a escala humana (1986) de Manfred Max Neef, La ilusión financiera (2013) de Gaël Giraud o Cuánto es suficiente (2012) de Robert Skildesky y Edwad Skildesky. En estos textos encontramos medidas sugerentes y factibles para promover la transición ecológica, replanteando cuáles deberían ser los bienes básicos para garantizar una vida digna, incluso más allá de la renta básica. Debemos plantear el buen vivir como un equilibrio imprescindible con la naturaleza y la satisfacción de las necesidades humanas basándose, por ejemplo, en las tradiciones ancestrales del Sumak Kawsay. El desarrollo endógeno es clave para potenciar las capacidades de una comunidad, de una sociedad, para que ésta sea sostenible en el tiempo, no solo desde el punto de vista económico sino medioambiental, cultural, social y tecnológico. En Brasil hay ya una larga experiencia del desarrollo de las tecnologías sociales a través de la Red de Incubadoras Tecnológicas de Cooperativas Populares. Emilia Romagna en Italia o la comarca de Debagoiena en País Vasco tienen casi una tasa de pleno empleo. Tal y como están las cosas necesitamos abrir nuevos senderos, habrá que seguir imaginando y construyendo nuevos caminos que nos lleven a un presente y futuro más digno y más justo.

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