Opinión

Vacunas contra la crisis económica

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 19/05/2020 A LAS 02:00

Asusan, salvo a los insensatos, los inconscientes o los agarrados a banderías en una miopía torpe, los primeros indicadores de la evolución empresarial en la provincia de Huesca. Negar la evidencia representa el primer paso hacia la inanidad, el empobrecimiento y la condena por generaciones. Mientras escuchamos algunas esperanzas sobre vacunas frente al coronavirus, como la de Moderna Inc. anunciada ayer, gobernantes como Merkel y Macron, rectores de bancos centrales como el de España, economistas y representantes de organismos patronales y sindicales buscan medidas de altura para evitar un debilitamiento del progreso hasta un estado moribundo. Antídotos contra la sangría de compañías y de puestas de trabajo a corto plazo y, a medio y largo, inyecciones sabias compuestas por una ingente cantidad de recursos que, empero, no se entregan con la incondicionalidad de la suerte de una lotería.

Si en el plano sanitario, en estos tiempos de un cierto alivio, se demanda responsabilidad, prudencia, sensatez y contención, las mismas recetas sirven para protegernos del patógeno económico que se ha metido en el caballo de troya de tantos y tantos sectores y ciudadanos carcomiendo sus entrañas y comprometiendo su subsistencia. Atender a las necesidades de las capas más vulnerables es una obligación que ha de estar despojada de populismos y de prodigalidades, porque exigen que las ayudas sean contempladas como herramientas y no como un fin. El objetivo, el desenlace en un medio plazo, es la reactivación a través de la virtuosa optimización de los recursos públicos para que ejerzan un papel acompañante del motor privado garante en su plenitud de la generación de riqueza y de empleo. El rigor es la vacuna económica, el escudo frente a recesión y depresión.

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