Opinión

Tirar de pragmatismo

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 17/06/2020 A LAS 02:00

Las últimas medidas gubernamentales han rectificado algunos errores de concepto y, en ese cambio, se pueden beneficiar más ciudadanos. Sucede con las ayudas al sector del automóvil, que pretenden incentivar la adquisición de nuevos vehículos en todas sus vertientes, desde los eléctricos hasta los propulsados por carburantes, porque la situación económica del país y el carácter estratégico de esta actividad demandan que se levante para convertirse en la locomotora que es de la generación de riqueza y de empleo en España. A veintidós años vista de la pretendida eliminación de los combustibles en los motores, no tenía ningún sentido alentar la compra de los coches de energías renovables, fundamentalmente porque tecnológica e ingenierilmente distan de ser competitivos y porque no disponemos de las infraestructuras suficientes para solventar las limitaciones de su autonomía. En la necesidad, además, la mejora de la seguridad de un parque que desde la anterior crisis se ha envejecido sustancialmente, con lo que disminuyen los rendimientos, aumenta la polución y se pone en peligro la integridad frente a las unidades de última generación.

En el día en el que se produjo un acercamiento -no hay que elevar demasiadas esperanzas, pero quizás se pueda variar el rumbo-, el Consejo de Ministros liberó también los anunciados 16.000 millones de euros, con escasa concreción de su destino más allá de la generalidad de que se van a dedicar a sanidad y educación. En esta tesitura, un estudio rápido pero riguroso demuestra que conviene desechar el parámetro habitual de la población y apostar por contemplar tanto el coste de los servicios como la filosofía de favorecer la vertebración y el reequilibrio ayudando a los territorios con demografía más débil No es hora de cálculos, sino de pragmatismo.

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