Opinión

No malvendáis por la crisis del coronavirus

Por
  • ANTONIO VALDÉS PALACIO (ANGÜÉS)
OPINIÓNACTUALIZADA 25/06/2020 A LAS 02:00

Los incentivos económicos del gobierno ante la crisis del coronavirus son ridículos y los buitres carroñeros que se tragaron a precio de ganga en el desastre del ladrillo ya están lijándose las uñas para depredar a sus presas abandonadas por el mundo financiero, que morirán económicamente por esta dejación de funciones de nuestro poder ejecutivo ante la posguerra que se avecina si no cambian de directrices. Hay que apretar a los bancos por decreto ley para que den cadencia bonificada a los préstamos de todos los españoles todo el 2020 y cuando se mejore la situación reunificar las deudas a largo plazo. Si no, ahora que acaba el estado de alarma y abren las empresas no tendremos la ciudadanía liquidez para consumir y esto, añadido al periodo de parón económico, llevará a la quiebra a pequeñas y medianas empresas y a los autónomos.

Consecuencia de esto será la elevación del paro y no se podrá pagar a los desempleados funcionarios ni a los pensionistas. Será la ruina total. Además, hay que apoyar con créditos ICO a los que han cesado su actividad o los que han reducido sus ingresos. Tampoco hay que olvidarse de las personas en riesgo de exclusión subvencionando sus alquileres y a la vez que no les falte comida ni ropa ni pasen por la pobreza energética en invierno. Europa va a apoyar a los bancos y ayudar a pagar los subsidios de desempleo.

Hay un dicho que reza: "De fuera vendrán que de casa nos sacarán". En la ciencia, "la excepción cumple la regla" y en este caso el estar en la Unión Europea nos ayuda más la forastera que la de casa, y, si no por ser miembros de la Unión Europea, entre los gobiernos españoles y los bancos haría días que pasaríamos hambre.

Además, en estas crisis los buitres carroñeros no van a ser verdugos, ya que desde Europa se promovió hacer una ley que no dejará indefensos a esos seres humanos que caen en desgracia por la crisis y tienen que malvender sus viviendas, se quedan en la calle y con deudas. Fue en 2015 cuando se creó la ley de segunda oportunidad que obliga a los bancos a refinanciar la deuda de las personas que se acogen a ella y, en muchos casos, se perdona parte de la misma. Gracias a santa Europa evitaremos el desastre de la burbuja inmobiliaria. Ahora, con esta ley, poseemos la piedra con que David (los endeudados) mató a Goliat (los bancos).

Estos consejos que os estoy dando son para que no malvendáis vuestros inmuebles a esos usureros que se aprovechan de las desgracias de los demás. Españoles, habéis trabajado mucho y duro para poder vivir dignamente y no quiero que esos vampiros del capitalismo saslvaje os dejen en la miseria.

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