Opinión

Una visita real plena de simbolismo

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 08/07/2020 A LAS 02:00

Con media docena de hombres como el Conde de Aranda, España quedaría regenerada. Pocas personalidades han suscitado entre sus coetáneos tanta pasión y admiración, junto a las consecuentes e inevitables envidias e inquinas, como Pedro Pablo Abarca de Bolea, al que el propio Voltaire reconoció el valor y la capacidad con la expresión que encabeza esta tribuna.

Sus Majestades los Reyes inaugurarán hoy el espacio expositivo que el Monasterio de San Juan de la Peña, cuna de Aragón que es tanto como asegurar que también de España, dedicado al noble, diplomático e ilustrado cuyos restos reposan en las entrañas pétreas del imponente templo. Sabida es la erudición de Don Felipe VI en las materias históricas, que constituyen los baluartes sobre los que los pueblos, y en este caso el español, edifican su personalidad. Junto con Doña Letizia, protagonizarán un acontecimiento que adquiere precisamente una mayor singularidad y valor por la voluntad de la Corona de participar en él.

La visita real está rodeada de un simbolismo pleno. El arraigo en la historia, con el reconocimiento a una de los más preclaros y visionarios personajes del siglo XVIII, que vio su primera luz en Siétamo, es el punto de arranque de un recorrido que se define por el compromiso con España y con los españoles, empezando por la identificación de los más necesitados para insuflar el ánimo que demandan unas circunstancias tan excepcionales como las que sufrimos, que abren vías de oportunidad a través de la búsqueda de soluciones complejas y amparadas en el conocimiento y en la experiencia. El encuentro con los agentes del sector turístico, en la gira monárquica por la reconstrucción, permitirá no sólo identificar nuestro destino, sino proyectarlo al mundo.

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