Opinión

Las culpas

Por
  • ANTONIO NADAL PERÍA
OPINIÓNACTUALIZADA 10/07/2020 A LAS 02:00

Estados Unidos señaló a China ser el origen del coronavirus y Trump aseguró tener pruebas de que se creó en un laboratorio de Wuhan. China, a su vez, por boca de un portavoz del Gobierno, acusó al ejército de EEUU de haber llevado el virus a Wuhan. Muchos no sabíamos que existía esta ciudad de 11 millones de habitantes hasta que se la mencionó como origen del coronavirus. Ahora, China acusa a España de ser el origen del coronavirus haciendo referencia a unos análisis en los que se encontraron trazas del coronavirus en aguas residuales de Barcelona que databan de marzo del año 2019. La cosa es quitarse de encina la responsabilidad de esta pandemia que ya ha matado a más de 500.000 personas en el mundo, una gran responsabilidad por cierto de la que nadie parece que dará cuentas alguna vez. Nadie admitirá ser el culpable del coronavirus y tal vez sea imposible señalar a alguien de serlo, como ha sucedido con otras enfermedades cuando aparecieron por primera vez. Casi siempre se acusa a algún laboratorio en donde se ha manipulado o creado virus por razones morales o intereses económicos. Echar la culpa a otro es práctica humana muy común, casi siempre de cariz estratégico. Reconocer nuestros propios errores es difícil, gusta engañarnos a nosotros mismos incluso desde la niñez para eludir consecuencias o castigos. Dicen los psicólogos que es una protección frente a los ataques de otros. Lo comparo con el hecho de mentir. Sucede todos los días entre el Gobierno del PSOE-Unidas Podemos y el PP, que se culpan mutuamente de no llegar a pacto alguno. La última ocasión ha sido la comisión para la reconstrucción económica y social. El PP, en boca de Ana Pastor, alega que hay tiempo para seguir negociando porque todavía faltan muchos flecos por acordar. No se refiere la que fue ministra de Sanidad en el Gobierno de Aznar al flequillo del pelo sino a los aspectos que quedan por resolver en la negociación. A todo esto, habría que haber visto las medidas que hubiera tomado Ana Pastor siendo ministra de Sanidad y de qué manera habría encajado las críticas de los partidos de la oposición como hace su partido. Conozco a algunas personas que siempre culpan a los demás de sus equivocaciones, que siempre creen que los demás tienen la culpa de sus desventuras. Creo que es la faceta más palpable de su egoísmo y soberbia.

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