Opinión

Países frugales

Por
  • ANTONIO NADAL PERÍA
OPINIÓNACTUALIZADA 17/07/2020 A LAS 02:00

Europa está poco cohesionada, eso es evidente. Existen, además, dos Europas, la de los países del norte (Austria, Holanda, Dinamarca y Suecia) o de los ricos (ahora también se les llama de los países frugales) y la de los países pobres, del sur o derrochadores. Pedro Sánchez se ha ido de gira rápida a esos países frugales que son los que en realidad mandan en el continente, con Alemania (que nada entre dos aguas, entre el norte y el sur, en busca de un consenso que contente a ambas partes) a la cabeza, para pedir que sean comprensivos y condescendientes con los países del sur, que son España, Italia y, Grecia y Portugal. El problema es la forma de repartir 750.000 millones de euros de forma que no se perjudique demasiado a los países del sur, consistente en que tengan que devolver lo menos posible. A los cuatro países frugales no les gusta la concesión de subsidios porque en ese caso los países beneficiados no tendrían que devolver el dinero. Los países del sur pretenden que 500.000 millones de euros sean en forma de subvenciones y 250.000 euros en préstamos baratos. Para apoyar a los países necesitados el club de los frugales exige una serie de compromisos y reformas que dudan de que se lleven a cabo. Esto se parece al caso de los familiares pobres que piden prestado a los familiares ricos y estos dudan mucho de que lo devuelvan algún día conociendo la forma de vida que practican. La frugalidad no es una virtud que abunde en muchas personas. Como los países frugales no se fían de los países pobres, prefieren concederles créditos que subvenciones o donaciones. La gente del norte siempre ha llevado la buena fama de ser trabajadora y ahorradora, mientras que la fama de la gente del sur es de gastadora y fiestera. El presidente del ECOFIN en 2017, un holandés de nombre impronunciable, dijo sobre la gente del sur que se gastaba todo el dinero en licor y mujeres. Un comentario impertinente, injusto y nada inclusivo, pues debería haber dicho que la gente del sur se gastaba todo el dinero en licor, en hombres y en mujeres. Con un criterio de este cariz, no es posible que quieran darnos subvenciones, si acaso préstamos con fecha de devolución aunque sea a un pequeño interés. Somos los españoles, italianos, portugueses y griegos como la oveja negra de cada familia que derrocha el dinero en juergas, nunca guarda y siempre trata de sablear a algún otro familiar.

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