Opinión

A mi mejor maestro

Por
  • PAULA FATÁS BORDERAS
OPINIÓNACTUALIZADA 24/07/2020 A LAS 02:00

Primeros días de septiembre, son las nueve de la mañana y hoy comienza el curso escolar. Por el altavoz del colegio suena la canción "Me gustas tú" de Manu Chao - no es la más educativa del mundo, pero te encanta esa canción-. Entras por la puerta del colegio, subes hasta el tercer piso y avanzas por la derecha hasta el final del pasillo. Te ha tocado ser tutor de 5ºA -jolín, justo lo que querías-. Entras al aula y te encuentras con 25 alumnos, todos sentados en sus pupitres, callados y sin ninguna mueca de expresión. "Pero, ¿qué han desayunado estos críos " piensas. Y es que tanto formalismo te asusta. Dejas tu maletín de piel marrón -ese que te ha acompañado durante tantos años- encima de la mesa y, justo al lado, encuentras una hoja con las indicaciones para las clases de hoy: matemáticas (aritmética) y lenguaje (morfología). Vuelves a leer, no vaya a ser? Pero no, no te has equivocado: te ha tocado lo que más dominas. Te remangas la camisa y con una sonrisa ?siempre has sonreído- , te haces con la clase. Esos niños te miran con el mismo entusiasmo como si estuvieran en un circo. La clase es tuya - y no me extraña-, tan pronto te marcas un rap para enseñarles cómo son los determinantes demostrativos, como les enseñas que con los "chorizos" - como a ti te gustaba llamar a las ecuaciones- con los que parece que haces magia, todo tiene su truco y lo vas a compartir con ellos.

Así es como me imagino que es tu paraíso, Papá. Algo tan simple ?y a la vez tan maravilloso- como es un aula. Gracias por haber sido mi mejor maestro, dentro y fuera de la escuela. Sé que aunque ya no estés conmigo, no voy a dejar de aprender de ti cada día. Te admiro? el fenómeno fan perdura- no solo por tu inteligencia y por tu creatividad, sino por lo buena persona que eres. Ojalá todos nos pareciésemos un poco a ti. Somos muchos los que ya te echamos de menos desde aquí. Gracias por habernos dado tanto. Sé que ahora tienes otro compañero ejemplar, Rubén. Te comparto con él, es lo justo.

Os quiero infinito.

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