Opinión

Acertar hoy es un milagro

Por
  • JOSÉ SÁ
OPINIÓNACTUALIZADA 27/07/2020 A LAS 02:00

Ahora ya no recuerdo lo que estaba haciendo dos minutos antes, como pensar en el caminar que todo me sube cuesta arriba, recuerdo muchísimas cosas desde los diez años pero, "mal de muchos consuelo..." Alguien escribía; siempre hay una mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que me queda, me gustaría decirte cuanto te quiero. Pues eso... recuerdo que con un amigo nos vemos en la calle y me "espeta" /No sabía que hacerse viejo es tan duro. /Oiga Doctor, que hace falta para llegar bien a los cien años, contestación; pues cuidarse bien desde los noventa y nueve. / Lo que creo que nos pasa "a mi si" es que los abuelos anteriores trabajaban para el presente, pero no tenían este ron ron y marabunta de tantas cosas y casos a la vez. Hoy te levantas y a correr, lo tuyo, lo de los hijos y los nietos etc. obligaciones que solo de ordenar tantas cosas a la vez ya es un trabajo de horas extraordinarias. Cuando yo iba a comprar a los pueblos ya iba directamente al grano, si tenían ganado para vender hacías la operación, o no, y a otra puerta, casi siempre te encontrabas con alguien del pueblo de al lado, el veterinario siempre estaba informándome. En los pueblos de la "redolada" estaban el Alcalde, el Cura y la Guardia Civil que lo sabían todo. /Un hombre pelmazo es un hombre que cuando le preguntas como está, va y te lo explica/ Ahora es diferente. Te levantas por la mañana desayunas frente a la TV y, en media hora ya puedes ver que pasa en la pantalla, tres veces el tiempo, cuatro veces lo que hablan del coronavirus, F. Simón y a Iglesias, más cuatro o cinco locutoras, todos y todas informándonos, si a esto le añadimos la publicidad y votaciones de Gallegos y Vascos, se hace una empanada que marea. Estará bien, pero se nos hace cansina esta vida ten ajetreada y confusa, la edad ya no está para tantos cuentos. Al trabajo lo llaman virtud los que no tienen que trabajar claro, todos deseamos llegar a viejos, pero todos negamos que hemos llegado.

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