Opinión

Emergencia sanitaria, médico-biológica y comportamental con la covid-19

Por
  • JESÚS DE LA FUENTE ARIAS (CATEDRÁTICO DE PSICOLOGÍA EVOLUTIVA Y DE LA EDUCACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA)
OPINIÓNACTUALIZADA 10/08/2020 A LAS 02:00

Como el ser humano necesita experiencias de aprendizaje para reestructurar su conocimiento y su forma de interactuar con la realidad, he aquí que el COVID19, ha puesto en nuestras vidas una experiencia común, inusitada e inesperada, para todos nosotros. También, por ello, puede ser objeto de análisis y aprendizaje para el ámbito sanitario. En estos días cada uno de nosotros tenemos una visión del problema, según nuestro sesgo formativo y visión de la realidad. En mi caso, permítaseme que aborde la propia del ámbito del carácter de emergencia sanitaria médico-biológica y comportamental.

Es obvio que el COVID-19 tiene todos los componentes de una emergencia sanitaria médico-biológica, tal y como lo ha acreditado la propia OMS. No se conocía con precisión la configuración, funcionalidad y estructura de este microorganismo biológico que se contagia a gran velocidad. Tampoco los medios farmacéuticos convencionales de prevención primaria (vacuna), ni secundaria o terciaria (tratamiento farmacológico, respiradores, etc). Consecuentemente, el número de contagios ya es pandémico, con una evolución de progresiones geométricas. Sin embargo, quisiera profundizar en lo referido a los componentes de una emergencia sanitaria comportamental. A diferencia de otras enfermedades, en donde la persona puede hacer muchas menos cosas para controlar el desarrollo de la misma -por ejemplo, algunas enfermedades clásicas-, en este caso se ha puesto de manifiesto que el factor psicosocial o comportamental es nuclear para su desarrollo y proliferación. ¿Cómo actúan la persona ante una crisis como la provocada por el Covid19 ¿Cómo es su comportamiento ¿Y cómo reacciona ante el mensaje que se traslada a la sociedad en general Analizo en este artículo estas cuestiones para llegar a la conclusión de que una gran cantidad de problemas de Salud tienen un componente médico-biológico pero también otro psico-social (comportamental, personal y contextual).

A nivel de cada persona, por ejemplo, la variable autorregulación, según la investigación previa, es decisiva para los hábitos de autocuidado personal y social, así como del seguimiento de las prescripciones de salud. Así las personas pueden tener ante esta crisis un comportamiento regulador (adecuado), a-regulador (no hacer nada) o des-regulador (hacer lo contrario de lo que se le sugiere). También, las estrategias de afrontamiento han demostrado ser esenciales para gestionar los estados de ansiedad y de miedo ante esta situación desconocida, propiciando un estado de compromiso versus agotamiento ante esta situación. Este nivel de variables es propio de cada persona, pero puede ser inducido externamente, desde el contexto.

Por ello, paralelamente, el diseño ambiental o de contexto psicosocial también puede ser regulador, a-regulador o des-regulador. El primero, regulador externo, ayuda o probabiliza que las personas se autorregulen (mensajes y normas idóneos, modelado social, control externo, etc.) y probabiliza una expansión, mediante una curva mesocúrtica, aplanada y más larga en el tiempo, con la consiguiente posible respuesta y no colapso del sistema de respuesta sanitario. El segundo, a-regulador, no hace nada y deja que las personas se autorregulen. Los modelos matemáticos que probabilizan la expansión de la epidemia advierten de una curva probabilística platicúrtica de la expansión, es decir, desbordamiento y colapso del sistema sanitario. Pero conjuntamente, con el anterior es posible que exista un modelo contextual externo des-regulador. Es aquel que anima a las personas a hacer lo contrario de lo que deberían. En este caso, las consecuencias epidemiológicas son letales, puesto que funcionan como "bomba biológica" de propagación y contagio.

La evaluación y la intervención sobre éstas y otras variables comportamentales - psicoeducativas y psicosociales- son propias del ámbito de la Psicología, como Ciencia del Comportamiento. Aprendamos que Medicina, Biología y Psicología deberían trabajar conjuntamente en los problemas epidemiológicos y de Salud, desde un modelo integrado de carácter Bio-Psico-Social.

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