Opinión

Pateras

Por
  • CARLOS GARCÍA MARTÍNEZ
OPINIÓNACTUALIZADA 11/08/2020 A LAS 02:00

La "Canción Quechua", que escribió Gabriela Mistral y cantaron otros, empieza gozosa: "Donde fue Tihuantisuyo / nacían los indios / Jugaban coyas, ardían / dos mil fuegos vivos / Tocaban flautas de oro/ y amautas benditos". Pero termina dolorosamente: "Bajaste ciego de soles / volando dormido / para hallar viudos los aires /de llanto y de indio / Regresa a tu Pachacamac / En Vano Venido / indio loco, indio que nace, / pájaro perdido". Tan inocentes ellos como sus padres o sus abuelos, ignorantes de mundos ajenos, desprevenidos. Decenios más tarde, visualizada la generalidad de su desgracia, el lamento por lo que les pasó se hace universal y tantos otros, moros, negros, mestizos, indios también, y blancos, dejaron de ser invisibles. Ahora, como predijo el presidente del Banco Mundial hace unos años, "el mundo sabe cómo viven los ricos y aumentará la demanda de igualdad". Muchos de esos ricos sin duda piensan que de lo que ellos no hablan no existe mientras la desigualdad arbitraria pone en cuestión los fundamentos de la democracia y la paz del planeta.

"Atender a la pobreza, de manera especial la de los niños y jóvenes, no es un acto de caridad. Es estrategia de país y visión de Estado. Pensando en el futuro común es preciso asegurar que dentro de unos años no habrá una generación casi sin preparación ni recursos personales, y posiblemente con una visión rencorosa y hostil de la vida… No merece la pena llamar la atención del mundo más conservador sobre este tema; sería inútil. Al resto nos conviene tenerlo muy presente". (Luis Fernández-Galiano, abril 2014) Hace cinco años decía Pedro Sánchez en defensa de un ingreso mínimo vital: "Mandela tenía razón: "No hay nada natural en la pobreza ni es un destino escrito en piedra, es creada por los seres humanos y los seres humanos debemos acabar con ella". Ya es hora de que pasemos de las palabras a los hechos; es posible, es justo y es inteligente". Así no cabrá repetir a nadie frases como las que rematan la Canción Quechua.

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