Opinión

Roberto Iglesias, el venerador venerado

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 28/08/2020 A LAS 02:00

Va a tomar de su propio jarabe Roberto Iglesias: quien tantos homenajes ha organizado en su papel de promotor de la Quebrantahuesos, con la Peña Ciclista Edelweiss en sus orígenes, va a recibirlo en 2021, un año después de haber comunicado que pone punto y seguido -nunca será final- a su responsabilidad en la principal prueba cicloturista de España y una de las más relevantes del mundo. Sí existe una diferencia muy importante: y es que el cuadro de honor de grandes deportistas a los que la QH ha rendido culto son campeones acostumbrados a subir a lo más alto del podio, recoger las flores y la copa, disfrutar de los aplausos y mirar orgullosos sus gestas. Roberto Iglesias es, por el contrario, un líder en sentido estricto de la palabra, pero con la humildad y la modestia como principal atributo de su personalidad. Por supuesto, como buen dirigente, no exento de carácter y de firmeza, legítimamente labrados por su esfuerzo ímprobo y su determinación a la hora de ponerse al frente del trabajo y enfrente de las dificultades.

Con el tributo a Roberto Iglesias, se incorpora al elenco de los grandes protagonistas de la Quebrantahuesos a sus compañeros que hubieron de cultivar sus sueños a golpe de sacrificios, de penurias, de austeridad, mientras pergeñaban la prueba que les gustaría organizar. Con la voluntad de engrandecer los valores del ciclismo y particularmente del aficionado, Roberto y sus colaboradores han tenido la virtud de todos los grandes conquistadores: saber en cada momento dónde se encontraba la meta, buscar los recursos y dosificarlos, medir los tiempos e integrar en los equipos a muchos colaboradores que son importantes a pesar de que "curran" como gregarios. Un prodigio que, en 2021, se alzará a lo más alto del podio. Y lo entregarán los otros campeones, los Escartín, Induráin y compañía.

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