Opinión

A Sagrario Marco Orea. En Memoria de Sagrario, Domingo y Ana.

Por
  • Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario San Jorge de Huesca
OPINIÓNACTUALIZADA 06/09/2020 A LAS 02:00

Sagrario llegó a Huesca hace 25 años. Vino desde Zaragoza para realizar su primera especialidad, Medicina Familiar y Comunitaria en la Unidad Docente de Atención Primaria de Huesca. Podemos decir, los que la conocimos, que comenzó como un "patito feo" o, mejor dicho, en palabras de uno de nuestros tutores, como la "hermana pequeña" sometida a los chascarrillos de los demás, que por cierto ella siempre afrontaba con un sentido del humor y una ironía propias de su inteligencia poco convencional.

Tres años después terminó como una "leona", curtida en las urgencias del Hospital San Jorge y en los centros de salud de la ciudad. Se ganó el respeto por sus conocimientos, pero sobre todo por su bondad, su capacidad de cuidado y de entrega.

Tenía un magnífico ojo clínico y recordaba en sus formas a los médicos de cabecera de antaño, adorada por sus pacientes y por sus familias.

Nadie diría que nada más llegar a Huesca fue diagnosticada de una enfermedad neurodegenerativa que intentó incapacitarla, pero no pudo con ella. Con la enfermedad dio otra lección de dignidad y capacidad de lucha. Nunca jamás la vimos quejarse. Llegó a administrarse el tratamiento intravenoso trabajando en los centros de salud de la Ribagorza, para inmediatamente salir a la llamada de los avisos domiciliarios de sus pacientes. Se ganó la admiración de todos sus colegas.

Siempre buscó a los más necesitados, porque su don natural era cuidar, estaba especialmente dotada para el cuidado de personas, amante también de los animales y de todo aquel que la necesitara.

Disfrutaba cuidando, necesitaba cuidar. Por eso buscó después su lugar en un centro de personas toxicómanas de las Cinco Villas. Allí descubrió su siguiente vocación, y volvió a elegir Huesca para formarse específicamente en Psiquiatría.

Desde la residencia aportó su capacidad de diagnóstico orgánico y psiquiátrico, dando muestras de su completa formación. Excelente compañera con sus otros compañeros de residencia. Durante este periodo también conoció a nuestro querido colega Domingo y formaron una pareja extraordinaria que alcanzó su felicidad absoluta con la llegada de su hija Ana, querida, cuidada, mimada hasta el extremo: tal y cómo eran ellos.

Desde entonces ya trabajó en Huesca como médico psiquiatra. Es de los pocos psiquiatras que ha resuelto con el mismo éxito el trabajo en adultos que en la psiquiatría infantil o con los enfermos mentales más mayores en el Hospital Psiquiátrico. Un comodín infalible para la asistencia psiquiátrica. Su enfermedad avanzaba, pero su sólida carrera profesional la sublimaba con creces.

Destacó siempre por su tono optimista, conciliador, respetuosa con todo tipo de ideas y opiniones, cercana, cariñosa, entrañable, y natural hasta el extremo. Con un colega la recordábamos como aquellas madres-abuelas de antaño que lo mismo te preparaban un bocadillo que te recomendaban que no corrieses en la carretera. Paradojas de la vida, la carretera se la ha llevado cruelmente por delante. A ella y a los que más quería, su hija Ana y su esposo Domingo. Todos en nuestro corazón. Además, como no, de sus mascotas a las que también adoraba. Un dolor terrible atravesó nuestras almas al conocer la noticia.

Los pacientes lloraban hoy sentidamente su pérdida. No hay mejor regalo para los que disfrutamos de esta maravillosa profesión que este cariño tan espontáneo y sincero.

Y en nuestro Servicio de Psiquiatría, en toda la Salud Mental de la provincia de Huesca, querida por todo el personal sanitario y no sanitario, podemos decir que se nos ha ido un "Ángel de la Guarda". No sabemos cómo podremos vivir sin ti Sagrario. Bueno, quizá sí, reconociendo que ya nada, nada, será lo mismo.

Con nuestro inmenso dolor y emoción, con nuestro agradecimiento por tu entrega siendo "una de los nuestros"; y, sobre todo, con todo nuestro cariño y apoyo para vuestras familias, a las que acompañamos en su duelo.

Hasta siempre Sagrario, Domingo y Ana. Permaneceréis en nuestras vidas.

Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario San Jorge de Huesca.

Etiquetas