Opinión

Serenidad y acción en las aulas

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 12/09/2020 A LAS 02:00

El retorno a las aulas ha tenido de todo menos rutina. Muchos nervios previos en el profesorado, en los padres e incluso en los niños, sin olvidar las administraciones que llevan dos semanas cruzando los dedos para que no se produjeran incidencias como el cierre de dos aulas que tuvo lugar ayer en Zaragoza y Teruel, convencidos como estaban todos los agentes protagonistas del hecho educativo de que era cuestión de tiempo que se produjeran las circunstancias que, según el protocolo covid, motivaran una decisión de estas características.

Mientras en el Alto Aragón se incorporan a las clases ya los estudiantes de Secundaria, existe un "reojo" universal por el que todos estamos pendientes de las casuísticas en todo el mundo que nos ofrezcan una orientación. Si las sensaciones de Francia son inquietantes, las de Reino Unido son más reconfortantes. Cada país reacciona en la reincorporación de los alumnos de diferente manera, con unos resultados que sin duda dependen directa aunque no totalmente de las medidas de protección que se adoptan. Como todo lo que sucede en la pandemia, sin embargo, no existen certezas que contribuyan a garantizar una proporcionalidad entre los recursos y los frutos.

Durante los próximos meses, va a ser imprescindible relajar las pulsaciones, analizar la realidad cambiante, escudriñar las medidas y esperar soluciones mientras el anhelo de antídotos y vacunas permanece inamovible. Y, en estas condiciones, se debiera establecer un doble compromiso ineludible para que, en un tiempo hoy indeterminado, podamos afirmar con coherencia y confianza que lo hemos hecho bien: el de las familias y el de las administraciones, y en ambos casos hay un elemento común que ofrece las mejores prestaciones, que es la transparencia.

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