Opinión

Torreciudad, un pilar espiritual y turístico

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  • DIARIO DEL ALTOARAGÓN
OPINIÓNACTUALIZADA 20/09/2020 A LAS 02:00

Crear espacios de tal manera que el visitante se encuentre con la Virgen y salga como peregrino. Así definió el director de desarrollo del templo el objetivo del proyecto "Torreciudad, un santuario del siglo XXI", un hito dentro del reencuentro permanente con la modernidad y con los sempiternos valores humanos y espirituales de este monumento desde su apertura en 1975. En una paradoja virtuosa, la figura de Torreciudad se yergue esbelta para atraer a quienes no lo establecen como destino y, sin embargo, se ven citados con las alturas del símbolo de la Ruta Mariana, donde hallarán un espacio para el recogimiento, la religiosidad o, en el libre albedrío de la condición humana y las creencias, la espiritualidad.

Resulta imposible, sea cual sea el posicionamiento doctrinal que albergue cada persona, mostrarse indiferente en la contemplación y disfrute del santuario. La majestuosidad del entorno natural ofrece un escenario perfecto desde el que realizar una introspección, una lectura de nuestro interior, en la iglesia y en los espacios museísticos. Naturalmente, bajo los preceptos cristianos, toda esa sensación se proyecta y, a su vez, se interioriza, en un viaje del yo al universo, de la individualidad y del ansia de eternidad. Los más de doscientos mil visitantes del ejercicio pasado se han convertido en evangelizadores de las bondades de Torreciudad y, en expansión, de toda la provincia. El nuevo proyecto positivo, exuberante en su expresión a través de las tecnologías al servicio de la espiritualidad (una bendición en los tiempos del materialismo irreflexivo y acrítico) será un servicio más de esta obra a caballo de tres comarcas para la convergencia de decenas de miles de turistas ávidos de experiencias. Una de las grandezas de la diversidad. Un pilar de oportunidades de libre elección.

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