Opinión

Los casos del PP: Presuntos, probables, evidentes

Por
  • CARLOS GARCÍA MARTÍNEZ
OPINIÓNACTUALIZADA 22/09/2020 A LAS 02:00

El 9 de septiembre compré "La Razón" –con el artículo cardenalicio acostumbrado- por el gran titular de su portada: "El PP rompe con Rajoy: Nada se hacía sin él". Con el subtítulo: "Villarejo: Dile al barbas que le meto en la cárcel el primero". Como los periódicos clericales, tanto La Razón como ABC están en la órbita de los intereses conservadores, concentrados hoy en el PP, la portada y las noticias del primero me hicieron pensar en el cataclismo que puede suponer para el PP que las gravísimas acusaciones del caso Kitchen sean nítidamente desveladas en las páginas más amigas. Abierta la veda, ningún otro medio, que yo haya visto, dejó de publicar el escándalo abiertamente.

Si bien, días después, firmas destacadas adoptaron la pauta de "nublar" el caso equiparándolo a cuantos se les ocurrían. Como Pilar Cernuda, que escribió: "Está en cuestión el comportamiento de altos cargos del PP y Podemos, varios de ellos imputados o investigados... con dudas razonables sobre un posible trato a favor de Podemos..." Son las mismas pautas que esgrime Pablo Casado para evadirse de Rajoy, ocultando que fue vicesecretario del PP los últimos años de su Gobierno. Por el promedio de sus escritos conoceréis a los medios amarillos, incluidas las viñetas o las tiras cómicas: ni quito ni pongo rey, pero sirvo a mi señor. La estrategia, pues, se concentra en atacar a Podemos, que ya se enfrentó en los últimos años a una decena de querellas que quedaron en nada. En la primera el Supremo rechazó una denuncia contra Iglesias por blanqueo y falseamiento de cuentas al no ver "ningún elemento o prueba" que avalara los hechos. Las demás fueron rechazadas, archivadas o desestimadas, condenando a veces a los demandantes a pagar las costas judiciales.

En esos años se sucedían las informaciones fabricadas en Interior. El llamado informe Pisa (Pablo Iglesias Sociedad Anónima) fue la base que usó la Udef para llevar el caso al Tribunal de Cuentas y que se presentaran, tras su difusión en los medios, dos denuncias contra la cúpula de Podemos. El Supremo tuvo que salir al paso: "Sobre el informe P.I.S.A., recogido en informaciones periodísticas, se recuerda que la mera publicación de informaciones en los medios no puede justificar la apertura de un procedimiento. Entretanto, Podemos ha sido condenado, en ocasiones, por expulsiones improcedentes de militantes y cargos del partido. Contra Podemos ha valido todo, pero el hostigamiento judicial está lejos de terminar, ya que cualquier denuncia puede servir para hacer caer al Gobierno al provocar su salida.

El mismo día que me disponía a enviar este escrito, veo que la Audiencia Nacional devuelve a Iglesias su condición de perjudicado en el caso Dina, uno de las acusaciones que se mantenían vivas, con lo que pasa de culpable a víctima. En cuanto a lo que queda, la Fiscalía pide investigar a Podemos únicamente por los contratos con la consultora Neurona y sobre las otras cuestiones denunciadas entiende que no existen indicios delictivos. El Tribunal de Cuentas incidió en su informe en que no coincidía su objeto social con las prestaciones contratadas con Neurona, por valor de 363.000 euros. Cifra que, aunque sea considerada ilegal por la justicia, da idea del abismo que la separa de cualquiera de los escándalos económicos del PP Poco tienen que ver mis ideas con las de Podemos, algo atemperadas ahora, pero a día de hoy su presencia en un Gobierno de mayoría socialdemócrata es inevitable para su continuidad. Lo que no se le puede pedir es que renuncie, como IU, que poco tiene de bolchevique, a dejar constancia pública de su fondo histórico republicano y radical.

Lo único verdaderamente revolucionario es ir quitando poder a los dogmas laicos y religiosos, lo que solo podrá lograrse, y pasito a pasito, en una sociedad más culta. Aspiración última de todo socialismo democrático y humanista.

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