Opinión

El porcino busca empleo

Por
  • ANTONIO NADAL PERÍA
OPINIÓNACTUALIZADA 24/09/2020 A LAS 02:00

Leí el otro día en un diario un titular que me llamó la atención: "El porcino busca empleo de calidad con una FP". Es lo mismo que haber escrito "El puerco pequeño busca empleo de calidad con una FP". Sería curioso ver a un puerco buscándose la vida. La mejor salida para dicho animal es que alguien lo adquiera como mascota, porque su destino habitual es ser sacrificado y vendido por pedazos a los consumidores humanos, especialmente en forma de jamón, un bocado que gusta a la gran mayoría de la humanidad. Bocado que no corre peligro de escasear por cuanto hay más cerdos en nuestro país que españoles y a pesar de que de un cerdo de 90 kilos se consumen sólo 49 kilos de carne. El deshuese y el desgrasado que acompaña al despiece supone una merma en torno al 25%, más un 5% en el fileteado. Así que no se aprovecha todo como se suele decir.

La población porcina en España es de 50 millones de cabezas, mientras que las cabezas humanas están en torno a los 47 millones. Es decir, tocamos a poco más de un cerdo cada uno, pero nos comemos mucho menos, una media de 21 kilos al año. Es una gran industria, que da trabajo a miles de personas, pero a la vez representa la cuarta que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en nuestro país, por detrás del transporte, la electricidad y la industria. Cada cerdo necesita 15 litros de agua diarios y sus heces contaminan las aguas subterráneas, pero qué ricos está todos los productos que proceden de él. Será una cifra mareante la que consuman en agua y alimento los cerdos que se presentan a un concurso de peso en China, todos ellos sobrepasando la media tonelada. A pesar del bien que procuran a los humanos, la palabra "cerdo" no tiene significados amables: persona grosera, sucia, ruin. En cuanto a las expresiones que contienen su nombre, tampoco son muy positivas: comer o sudar como un cerdo.

No cabe mayor injusticia con un animal tan beneficioso para el paladar humano. Hay quien insulta utilizando un animal (burro, cerdo, rata), una fruta (melón) o incluso un árbol (alcornoque). Pedazo de alcornoque es el insulto que Quim Torra dedicó el otro día a Pedro Sánchez en la noche de la Sexta, que se ha convertido en un insultadero sabatino que a una cuñada le sirve de potente somnífero. En cuanto al titular de la noticia a que hago referencia al principio, el titular del interior del periódico era más correcto y esclarecedor, pues se refería al "sector porcino".

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