Opinión

Presupuestos dinámicos

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 11/11/2020 A LAS 01:00

En los tiempos que corren, se ha extendido el término de los pactos dinámicos. Pero, en la situación que padecemos y vivimos, tenemos la oportunidad de demostrar la versatilidad para que los presupuestos de las instituciones se adecuen a las necesidades de cada momento, obviamente dentro de las exigencias legales y la consignación de partidas que habrán de quedar firmemente atribuidas a servicios e infraestructuras ineludibles. Los mayores documentos económicos de la historia, formulados en estos dos últimos días por Gobierno de Aragón y Diputación de Huesca, parten con la ventaja de que van a ser ejecutados desde principios de ejercicio, lo que sin duda ha de contribuir a su eficacia.

Los de 2021 habrán de ser unos presupuestos sometidos al complejo equilibrio de dotar copiosamente prestaciones básicas como las sanitarias, las educativas y las de los servicios sociales y, de paso, impulsar el crecimiento económico a través de líneas de colaboración con la iniciativa privada desde los departamentos cuya misión es coadyuvar a la generación de riqueza y de empleo de la mano de los agentes empresariales y sindicales. En este escenario, cobra además una relevancia singular el entendimiento con promotores que desde la sociedad civil tienen la visión y el empuje para favorecer el progreso de los territorios en los que desempeñan su labor. El gran libro económico de nuestra comunidad y nuestra provincia va a ser, además, el fruto de una manera de concebir la política en la que la colaboración y la definición de objetivos está por encima de la confrontación y la cortedad de miras. Y esta percepción llega por la capacidad de observación de los partidos en el gobierno y la oposición de que, ante un panorama complejo, se requieren soluciones diferenciales.

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