Opinión

La TCP

Por
  • PASCUAL ASCASO
OPINIÓNACTUALIZADA 15/11/2020 A LAS 01:00

La TCP Que las comunidades autonómicas oriental y occidental de los Pirineos estén bien servidas en todo y por supuesto también en las comunicaciones con Europa y que esto se haga en detrimento del resto de comunidades y en especial de Aragón, no es justo ni tiene explicación. Para unos la tajada y para otros las migajas es lo que siempre está ocurriendo y lo malo es que no tiene visos de cambio si no aprendemos a luchar como ellos para alcanzar las mismas cotas de desarrollo.

Mucho se lleva hablando de la TCP, ahora ni siquiera eso, y nada se hace sino bien al contrario se deshace que es lo que está ocurriendo con la vía férrea internacional del Canfranc que lleva en la UVI cincuenta años y que ni siquiera se sabe cuando puede pasar a planta. Durante el tiempo que lleva esta vía en la Unidad de Vigilancia Intensiva, ¿cuántas mejoras han visto los catalanes y vascos en vías de comunicación Pues eso, que nosotros somos los de las migajas y ellos los de la tajada.

No sé si es que hay que ser de otra casta para poder conseguir mejoras o si hay que tener otras ideas políticas y luchar por ellas para conseguir lo que se busca. Lo cierto es que todo está muy mal repartido en este país. No me extraña que haya quien decida donde quiere vivir a la vista de que unos tienen el oro y otros el plomo.

No se pueden bajar los brazos como ya parece que hace el presidente Lambán ante reivindicación tan importante, cuando los otros hace mucho que ya tienen y nosotros no. Que no deje de mirar el presidente a su izquierda y su derecha y verá como ellos teniéndolo todo los levantan, porque quieren más, mientras que nosotros por verlo difícil los bajamos y aceptamos nuestras carencias. Buenos sí pero conformistas no, señor Lambán. Fijémonos en la lucha de los demás y hagamos lo propio, pues solo así se puede conseguir lo que en justicia nos corresponde.

O se consigue que la línea ferroviaria que fue internacional lo vuelva a ser y la TCP la veamos, o estamos condenados a no avanzar que es tanto como retroceder.

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