Opinión

Ley Celaá, cuestión de Estado, no de partidos

Por
  • Sara Giménez/ Coordinadora Provincial de Ciudadanos
OPINIÓNACTUALIZADA 22/11/2020 A LAS 01:00

Cuando decidí dar el salto a la política, uno de mis objetivos era intentar cambiar dinámicas de bloques políticos enfrentados a la hora de trabajar materias que, considero, son esenciales para la construcción de nuestro país. La educación es una de ellas. Hace escasos días, el Congreso aprobaba el texto de la octava Ley de Educación de nuestra democracia, la LOMLOE, también conocida como "Ley Celaá", que ahora seguirá su tramitación en el Senado.

Desde Ciudadanos hemos sido muy críticos con esta nueva ley. Para empezar, porque cae de nuevo exactamente en el mismo error que todas las leyes educativas que la precedieron: la falta absoluta de consenso en una materia que debería ser ajena a la ideología y al partidismo por ser, precisamente, cosa de todos. La mejor prueba es que la ley fue aprobada por el Congreso por tan sólo un voto de diferencia y dejando fuera a la mitad del arco parlamentario. Exactamente lo contrario de la reforma por consenso que nos están pidiendo desde Europa. Presenciarlo me supuso una gran decepción.

Esto hace que la nueva ley, como pasó como la LOMCE, nazca con fecha de defunción, y este inmovilismo al que nos aboca el sectarismo de algunas fuerzas políticas es lamentable. Desde Ciudadanos creemos que no se puede seguir utilizando las leyes de educación como si fueran armas arrojadizas entre los partidos. Porque esto, antes que al rival, perjudica a la propia educación, a los docentes y a nuestros hijos. Por eso más que nunca insistimos en la necesidad de un Pacto de Estado por la Educación que permita acabar de una vez por todas con esta cascada de reformas y contrarreformas educativas de partido para elaborar una nueva Ley que deje a un lado la ideología y el partidismo, y que, desde un amplio consenso político y social, sirva para toda una generación y no sólo para una legislatura.

Sin embargo, además de esta falta de consenso, existen otros graves problemas que presenta esta ley, como, por ejemplo, que parte de su contenido no está pensado desde un punto de vista educativo, sino meramente ideológico.

Sucede así con la educación concertada, sumida en una profunda incertidumbre, toda vez que durante su tramitación se ha puesto en tela de juicio el derecho constitucional de las familias a poder elegir la educación de sus hijos e hijas. También con el acuerdo de PSOE y Unidas Podemos con ERC para eliminar la referencia al español como lengua vehicular de la enseñanza en España, supresión que ha sido vendida como toda una "victoria" por la plataforma que espiaba a los niños en los recreos de Cataluña para ver qué lengua hablaban.

Por último, pero no menos importante, lamentamos profundamente que el debate de esta ley haya dejado patente otra oportunidad perdida para abordar los verdaderos problemas que afectan a nuestra educación. Porque la ley que se ha aprobado pasa por alto, como si no fuese un problema, las elevadas tasas de fracaso escolar de nuestro sistema educativo. Alrededor de 1 de cada 5 abandonará la educación de forma temprana, y 1 de cada 3 repetirá curso en algún momento. Una probabilidad que se multiplica por cuatro en el caso de los alumnos y alumnas procedentes de entornos socioeconómicos más desfavorables y que, en el caso del alumnado gitano, es descomunal. La educación es la herramienta fundamental para que los niños y niñas de entornos vulnerables puedan tener mejores oportunidades en la vida. Y, si no logramos un cambio, los estamos condenando a la exclusión social.

Desde Ciudadanos hemos defendido, y seguiremos haciéndolo, una educación infantil de 0 a 3 años universal y gratuita, recursos para todos los centros escolares que permitan una atención individualizada de las necesidades específicas de todo el alumnado y que incluyan medidas de refuerzo y acompañamiento tanto dentro como fuera del centro, un incremento de las becas y la gratuidad de los libros de texto y el material curricular, además de un plan de choque para abordar el fracaso escolar del alumnado gitano, por citar sólo algunas propuestas. Seguiremos trabajando para tener un debate constructivo y que aborde la educación como lo que es: un asunto de Estado y no de partidos.

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