Opinión

Aprender de los hijos

Por
  • JAVIER GARCÍA ANTÓN
OPINIÓNACTUALIZADA 03/12/2020 A LAS 01:00
Aprender de los hijos
Aprender de los hijos
EFE

Bajo el provocativo epígrafe "Todo lo que aprendí de mis hijos y no me enseñaron en la escuela de negocios", Helena Guardans pone los ojos, los oídos y la palabra al servicio de la curiosidad y de la sensibilidad para entender las relaciones con nuestros vástagos y extrapolar las lecciones de esta fructífera convivencia, la mejor, a nuestro campo profesional. El título es un juego de relaciones muy propicio para la reflexión por cuanto exige una introspección en el sagrado templo de la familia y de comparación con "el mundo exterior", acrisolada por las vivencias de la autora.

El libro de la empresaria catalana, muy relacionada con esta provincia nuestra, establece algunas conclusiones que recientemente explicaba en la presentación con Sergio Vila-Sanjuán y Antón Costas. La primera de todas, que la relación materno-filial representa una oportunidad única para diferenciar lo sustantivo de lo que no lo es. Y una muy importante, y es que la calidad humana marca la diferencia en familia y empresa.

Cuando empoderamos a nuestros hijos, siempre bajo el manto obligado de la responsabilidad, no sólo estamos liderando nuestro hogar, sino que, además, estamos contribuyendo a hacerlos mejores. Lo mismo sucede en la empresa y en toda organización, en la que el líder ha de tener visión estratégica, marcar objetivos y elegir el camino, para después compartirlo en una interacción en la que la escucha ofrece los mejores rendimientos. Oprah Winfrey es taxativa cuando proclama que ella se ha hecho rica escuchando, no hablando, a pesar de su prodigalidad en la buena palabra.

Yerran fatalmente quienes reniegan de las emociones. En la empresa y la familia. Miren a los ojos a sus hijos. Y aprenderán.

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