Opinión

El aniversario más triste

Por
  • FERMÍN BOCOS
OPINIÓNACTUALIZADA 08/12/2020 A LAS 01:00

Al margen de las restricciones que apareja la pandemia, en los cuarenta y dos años que tiene la Constitución no hubo día más triste de aniversario que el de éste año. Con la clase política enfrentada hasta el extremo de que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición ni se saludaron en el transcurso del frío y desambientado acto de homenaje celebrado a las puertas del Palacio de las Cortes. Si Pedro Sánchez y Pablo Casado se ignoraron, Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno, no perdió la ocasión para meter cizaña política hablando "del horizonte republicano" en una jornada en la que según el orden del día se trataba de homenajear al símbolo de la reconciliación y concordia entre españoles. Un símbolo cristalizado en tres pilares fundamentales de naturaleza política: la carta de libertades, la monarquía parlamentaria y la descentralización del Estado, lo que coloquialmente conocemos como el Estado de las autonomías.

En un clima en el que lo gélido del día devenía en metáfora política, las palabras de Meritxell Batet, presidenta del Congreso, llamando al reconocimiento del otro sonaban a nostalgia de un tiempo nada lejano en el qué por encima de las diferencias políticas, los dirigentes del momento sabían que el respeto al marco constitucional era esencial para que cada una de las instituciones del país cumplieran con su papel bien en el Gobierno o bien actuando como contrapeso. Precedida de una amnistía, la Constitución del 78 fue el gran pacto entre fuerzas políticas dispares que tras sellar la reconciliación entre las "dos Españas" facilitó después el período de democracia más estable que jamás tuvo nuestro país en toda su Historia.

Resulta irónico, a la par que triste, que los herederos de algunas de los partidos políticos que hace cuarenta años no apoyaron la Constitución y que en términos parlamentarios siguen siendo fuerzas minoritarias disfruten estos días de una influencia política desproporcionada en razón de su asociación con el PSOE en los pactos que desde la moción de censura contra Mariano Rajoy hasta el apoyo a los Presupuestos del 2021 mantienen a Pedro Sánchez en la Presidencia del Gobierno. Los herederos de quienes hace cuarenta años intentaron -entonces sin éxito- hacer descarrilar el tren de la democracia que transportaba la Constitución, ahora hablan y maquinan para liquidar lo que despectivamente llaman "el régimen del 78". La cosa no tendría la trascendencia que tiene de no ser porque esa tarea de descrédito forma parte de la agenda política que algunos de los ministros del actual Gobierno de España y de sus socios parlamentarios. Que, por otra parte, no ocultan su objetivo. Mientras tanto, el presidente Sánchez mira para otro lado no queriendo enterarse de lo que está pasando. Ya digo, triste aniversario de la Constitución éste año.

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