Opinión

¿Quién merece vivir?

Por
  • LAURA ALINS RAMI
OPINIÓNACTUALIZADA 15/12/2020 A LAS 01:00

En un momento en que el Gobierno está a un paso de aprobar la Ley de Eutanasia en España (desde que en febrero de 2020 se iniciaran los trámites a propuesta del Partido Socialista), numerosos médicos se han ido pronunciado al respecto. Recogemos a continuación, de manera muy esquemática, algunas de las reflexiones del Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, el cardiólogo geriátrico Manuel Martínez-Sellés. Se puede ampliar esta información en las publicaciones de este especialista en el tema en cuestión.

-Esta tramitación se ha producido sin debate social; no se ha consultado a los profesionales de la medicina, tan directamente implicados.

-La eutanasia, según la OMS, es la acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente; es la muerte como objetivo buscado. Se puede hacer con una acción (dar un veneno) o una omisión (negar la asistencia médica debida). Una persona decide pues qué vida merece ser vivida y cuál no.

-La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que todos los hombres tenemos la misma dignidad, una dignidad intrínseca a todo ser humano (también en el momento de la muerte), independientemente de cualquier discapacidad o sufrimiento que se padezca.

-la vulnerabilidad no puede medir la "calidad de vida". No hay ningún umbral objetivo que pueda establecer que no hay "calidad" suficiente para vivir. Además esta calidad no depende tanto de la situación clínica como de otros factores.

- la eutanasia y el suicidio asistido son rarezas legales en Europa y en todo el mundo (aunque la prensa no los presente así). En Europa la eutanasia solo es legal en el Benelux, y el suicidio asistido lo es en Suiza y Alemania. A nivel mundial, menos de 3% de la población vive en países donde alguna de estas prácticas es legal.

- la eutanasia legal destruye la integridad moral del médico y su relación con el paciente.

- La mayoría de los médicos están en contra de la eutanasia, pero sí aceptan, en situaciones extremas, la sedación paliativa, que consiste en usar analgésicos para controlar los síntomas, aunque en algunos casos esto pueda acelerar la muerte.

- Países pioneros como Bélgica y Holanda han entrado en una pendiente resbaladiza debido a que las medidas supuestamente restrictivas y protectoras, se han relajado. Ya no se pide consentimiento a los niños, enfermos mentales, ciertos discapacitados... Ya no actúan equipos médicos distintos a los implicados, ya no hay tiempos de reflexión... En Holanda la situación es incontrolable, en este país del que huyen muchos ancianos para evitar que se les aplique la eutanasia, ya se ha aceptado esta práctica en niños terminales entre 1 y 12 años; las peticiones de eutanasia las pueden hacer los menores de edad y no necesitan el consentimiento paterno a partir de los 16 años. En este país se intenta aprobar el kit de suicidio, para que los mayores de 70 años puedan adquirirlo en las farmacias cómodamente.

-La eutanasia hace sentirse al paciente como un lastre improductivo del que la familia y la sociedad tiene que librarse. Además la eutanasia es muchísimo más barata que cuidar al enfermo - Mucha gente bienintencionada aprueba la eutanasia como medio de evitar los sufrimientos. Hay que decirles que para eso están los cuidados paliativos, que consisten en un tratamiento precoz y continuo que atiende los aspectos físicos, pero también los sicológicos, sociales y espirituales del paciente y de sus familiares. Prácticamente ningún paciente bien tratado con cuidados paliativos y que se sienta amado pide la eutanasia.

- Sin embargo en España solo se atiende a la mitad de los pacientes de esta manera. El estándar que pide Europa es ofrecer dos instalaciones de cuidados paliativos por cada 100.000 habitantes; en España estamos con 0,6; ni la mitad. Hay miles de pacientes en España sufriendo de forma evitable a quienes se les pretende ofrecer como única alternativa la muerte, en lugar del alivio sus dolencias. Lo fácil, lo barato, lo cómodo, lo inhumano.

- No existe demanda social para la eutanasia, pero sí para los cuidados paliativos; allí es donde hay que legislar e invertir.

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