Opinión

Sin noticias del gobierno

Por
  • JULIA NAVARRO
OPINIÓNACTUALIZADA 16/12/2020 A LAS 01:00

M i amigo Chani (Antonio Pérez Henares) ha promovido un manifiesto dirigido al Gobierno mostrando preocupación porque en la llamada ley Celaá se suprima el español como lengua vehicular.

El escrito reza así: Escritores con nuestra lengua. Y en esa sencilla frase se resume su contenido firmado por más de un centenar de escritores de lo más dispares, del gran maestro de la novela histórica Juan Eslava Galán a poetas como Luis Antonio Villena, filósofos como Fernando Savater y políticos-escritores como Joaquín Leguina o escritores que se metieron en política como César Antonio Molina.

Les diré que el contenido, amén de respetuoso, tiene un punto poético. Comienza así: "Hubo un tiempo de zozobra en que los españoles alumbraron la esperanza. Las Cortes de Cádiz fueron uno de esos momentos...". Y a partir de ahí se explica lo que a mi juicio sería innecesario explicar si no fuera porque tenemos unos gobernantes capaces de lo que haga falta con tal de mantener las riendas del poder. Eso es lo que les ha llevado, a petición de Esquerra Republicana y de otros partidos independentistas, a sacrificar el español como lengua vehicular de nuestros escolares.

Tamaño despropósito demuestra como se las gastan y que flojos andan de principios quienes han adoptado esa decisión. Ya han pasado unos cuantos días desde que se hizo público el manifiesto sin que el Gobierno se haya dado por enterado.

Dicho sea de paso, no es ninguna sorpresa esa falta de respuesta. Tenemos un Gobierno que hace oídos sordos a las opiniones de los discrepantes. Enseguida tachan de "fascistas" y calificativos similares a quienes se atreven a hacer la menor crítica. No argumentan frente a los argumentos de otros simplemente descalifican. Como mi amigo Chani militó durante el franquismo en el PCE, y sufrió las consecuencias de esa militancia, está muy entrenado en encabezar y redactar manifiestos de esos que empezaban así: "Los abajo firmantes...", y también sabe por experiencia que este tipo de escritos terminan siendo un brindis al sol. Pero si Chani no se dio por vencido entonces no se va a dar por vencido ahora y por tanto ha logrado la firma de más de un centenar de escritores para ese manifiesto en el que se recuerda cómo, tanto en la I República como en la II y en nuestra Constitución del 78, se defiende y consagra que la lengua común es el español. Pero la Ley Celaá recorre el camino inverso, es decir la lengua común deja de serlo y por tanto puede ser erradicada en aquellas Comunidades que así lo deseen. Como dice muy bien el manifiesto, la Ley Celaá es un episodio más en la política de ingeniería social que estamos sufriendo.

Como ya he escrito en otros artículos, te diré, querido Chani, que la única esperanza es que lo que hace una ley lo deshace otra. Es cuestión de tiempo.

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