Opinión

Señor alcalde: el deporte es salud, hijo...

Por
  • MODESTO ARJONA
OPINIÓNACTUALIZADA 21/12/2020 A LAS 01:00

[ ] ...A ver si nos vamos enterando. Según parece, hasta después de las navidades no abrirán las instalaciones deportivas municipales. A ver ahora quién se atreve a decirle al señor alcalde que es un error. La "prudencia" es una virtud que se convierte en un defecto cuando se transforma en "miedo" al no interpretar con sensatez y proporcionalidad, pero también con valentía, lo que nos está pasando con este dichoso virus.

Como habitual usuario de la piscina municipal y a la vista del protocolo de seguridad que se estableció para su uso cuando abrió en septiembre, se puede afirmar que la incidencia acumulada de contagios en esa instalación es posible que esté por debajo de uno por cada cien mil habitantes, ocurriendo lo mismo en el resto de los centros deportivos de la ciudad a poco que se conozca la mentalidad y el sano juicio de sus responsables. Así pues, nos encontramos con un alcalde timorato que, pretendiendo proteger la salud de los ciudadanos, está provocando el deterioro físico de los mismos al privarles de una actividad profesional, programada y dirigida con la que tratar muchas dolencias y lesiones. Y es que, asumiendo las dudas que genera este virus y que cada organismo es un mundo, el sentido común dice que llegado el caso, va a reaccionar mucho mejor un cuerpo activado, fuerte y vigorizado que otro sedentario y sin actividad física sistemática.

Cuando el tema dependía del señor Lambán había poco que hacer porque su deporte preferido es el sillón, pero cuando la responsabilidad llega a la ciudad, la verdad es que esperábamos otra cosa. Salta a la vista que el responsable político del Patronato Municipal de Deportes no tiene el deporte entre sus preferencias, pero decepciona mucho más que los responsables técnicos del mismo no hayan sido capaces de convencerle de que el deporte es salud y que por lo tanto debe ser considerado una actividad esencial.

Pero bueno, como no hay mal que por bien no venga, pasear viendo las lucecicas de Navidad nos evitará lesiones, habrá que utilizar menos el ascensor y perfeccionaremos el andar, hacer montaña, ir en bicicleta, correr... Respetuosamente...

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