Opinión

Unidades pequeñas de convivencia

Por
  • RAMÓN ARDANUY SUBÍAS
OPINIÓNACTUALIZADA 22/12/2020 A LAS 01:00

En junio de 2019, dirigí una instancia al alcalde de un Ayuntamiento de la Hoya de Huesca, para que me recibiera para hacerle seguir una iniciativa urbanística en su localidad, después de algún recordatorio y transcurridos unos seis meses, se me recibió, visita que realicé acompañado de un arquitecto, por si se suscitaba alguna duda sobre su especialidad.

La propuesta concreta fue hacer seguir una iniciativa de construcción en su localidad de "unidades pequeñas de convivencia" para mayores, como alternativa a una residencia. La contestación fue que conocía el tema, que lo sometería al pleno y que se me contestaría al respecto. De nuevo, pasaron algunas fechas hasta lograr el contacto telefónico con el alcalde, ofreciendo enviarle un anteproyecto, pero indicó que no era necesario y "que si surgía alguna duda ya se me llamaría", como la conversación fue de hace más de un año, deberé entender que no existen dudas, que está todo claro, es decir, que no se está por la labor, desechando la iniciativa a mi entender altamente favorable para su localidad y para la sociedad, dado que las esas unidades pequeñas de convivencia, han obtenido un favorable resultado allí donde se han implantado y máxime en estos momentos de pandemia en que, realmente se hubiera podido constatar su utilidad.

Como al parecer con el alcalde se tenían agotadas las vías, intenté hacer seguir la iniciativa al concejal de Urbanismo, inútilmente, pero me tranquilizó conocer la opinión de un ciudadano de esa localidad, al indicarme que perdería el tiempo, porque desde su nombramiento no ha ejercido el cargo, porque lo asume todo el alcalde.

Un Ayuntamiento, no puede ni debe acoger a todas las iniciativas que se presentan, algunas insensatas, pero sí parece obligado justificar las negativas a las propuestas y en mi caso se ha estado muy lejos de dar esa satisfacción. Si con ese estilo de claro perjuicio a su localidad da resultado, no hay porque cambiarlo.

Recientemente el vicepresidente de nuestro Gobierno, Pablo Iglesias, consideró como imprescindible la aplicación de "unidades pequeñas de convivencia", y debo aclarar que su coincidente iniciativa, no es por habérsela transmitido yo, dado que ni le conozco, ni voto a su partido, y hasta me llego a escandalizar con alguna de sus manifestaciones, pero seguramente si él hubiera sido el alcalde del Ayuntamiento del pueblo a quien me dirigí como iluso, ya se estarían haciendo gastos por inversión, pero posiblemente y a juzgar por los resultados, ese tipo de gente optimista y de buena fe, se anticipan a su tiempo y sobre todo se equivocan al dirigirse a ciertos lugares y personas.

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