Opinión

El árbol de joven se endereza

Por
  • PASCUAL ASCASO
OPINIÓNACTUALIZADA 03/01/2021 A LAS 01:00

Para que de mayores seamos responsables, hay que formar en valores cuando joven se es, lo mismo que sucede con el árbol si queremos que éste de mayor sea recto.

Si importante es formar a los niños en la adquisición de conocimientos, mucho mayor lo es formarlos en valores como personas para que cuando lleguen a adultos puedan ser respetados en la medida que ellos sabrán respetar a los demás. Para conseguir esto será precisa la participación constante de todos, pero especialmente de los padres y del colegio y hacerlo en perfecta colaboración, escuchando y analizando la participación de las tres partes implicadas, familia, maestros y el interesado en cuestión a ser formado.

Es ésta una tarea harto difícil, sobre todo en estos tiempos en los que los peligros que le rodean son muchos y las tentaciones que le brinda la sociedad son cuantiosas y por lo tanto caer en alguna de ellas es fácil si no se está aún perfectamente formado para eludirlas, dando con ello al traste con lo que debe ser la persona. El niño y adolescente es por naturaleza dúctil y maleable y por lo tanto se necesita de una formación muy bien pensada, programada y llevada a la práctica, para que cuanto antes sea capaz de discernir lo bueno de lo malo, lo conveniente de lo inconveniente y así poder evitar lo que puede ser dañino para su personalidad.

Quien siendo menor quiere ser mayor haciendo cosas que no le corresponden siguiendo las pautas de aquellos, va por mal camino. Es ahí, por lo tanto, donde los formadores deben estar muy atentos para evitar que caigan en las tentaciones que el mundo les sirve en bandeja. Por eso, digo, que mal van quines siendo niños quieren vivir como adolescentes o quines son adolescentes quieren vivir ya como adultos. Tiempo al tiempo.

Hay que preparar a las personas para que hagan lo que está permitido hacer y evitar lo que nunca se debe hacer aunque vean que otros lo hacen. Las malas compañías nunca van a faltar, pero si está bien formado sabrá discernir y elegir lo que le conviene. Por todo ello, reitero, la tarea de educar en valores es harto difícil. ¿A cuántos bien formados intelectualmente vemos descarriados, desgraciadamente, porque su formación como persona en valores no fue la correcta Hay que estar preparados para poder elegir el camino recto y huir de los caminos tortuosos y peligrosos.

Así que educadores y educandos ojo avizor y no olvidar nunca que el árbol sólo de joven se endereza.

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