Opinión

Una nueva ley para modernizar la FP

Por
  • ALFREDO SANCHO GUARDIA
OPINIÓNACTUALIZADA 11/01/2021 A LAS 01:00

Ha llegado el momento de que todo el talento que tuvo que salir de muchos municipios, vuelva. Salieron a formarse, a buscar un futuro que el medio rural no les ofrecía y que ahora se abre gracias a las nuevas tecnologías y a la apuesta del Gobierno de España por la modernización de la educación, sobre todo de la Formación Profesional.

Durante el pasado año, la derogación de la LOMCE y la aprobación de la LOMLOE produjo un intenso debate y también un inmenso ruido mediático. La nueva Ley persigue la transformación profunda y exigente del sistema educativo teniendo como objetivos fundamentales la equidad, la excelencia y la igualdad de oportunidades. Inicio y piedra angular del desarrollo futuro de nuestro sistema educativo. Y dentro de este proceso destaca por su importancia y por el destacado "mensaje social" que incorpora, la modernización de la Formación Profesional. Algo urgente e irrenunciable, pues es un pilar imprescindible para el desarrollo económico sostenible, la competitividad y la cohesión social.

El Plan Estratégico de Formación Profesional del Sistema Educativo 2019-2022, junto con el Plan de Modernización de la FP, son líneas estratégicas formativas y económicas básicas en el marco español y europeo, por el papel que han de desempeñar como motor de crecimiento económico y de empleo. Ambos planes deben culminar en una nueva Ley, anunciada por la Ministra Isabel Celaá el pasado diciembre y que llevaría a una FP ágil, moderna, competitiva y conectada.

Se contemplan como prioridades fundamentales la colaboración y participación de las empresas, la apertura a los órganos de participación de todos los sectores, la agilización de la respuesta de la FP a las necesidades de cualificación de cada sector productivo y al mismo tiempo asume la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, que el Gobierno de España ha asumido para desarrollar un proyecto moderno de país y que exige un nuevo contrato social global.

En esta legislatura, el presidente Pedro Sánchez y su Gobierno han lanzado desde el principio un importante mensaje reconociendo en este caso su valor e importancia. Y no es baladí, es toda una declaración de intenciones. Hacía tiempo que muchos considerábamos que era imprescindible superar la división existente entre formación inicial y formación permanente. Una oportunidad histórica que no se debe desaprovechar, aunque evidentemente va a suponer una dosis extra de coordinación, colaboración y dialogo social con todos los agentes implicados.

En Aragón, y más concretamente en nuestra provincia, está plenamente implantado desde hace años ya el modelo de Formación Profesional Dual. Muchos jóvenes se pueden quedar en sus pueblos, formarse y practicar de forma simultánea lo que están aprendiendo sin tener que irse para ello lejos de sus casas. La iniciativa de las empresas de nuestro territorio junto a la acción de los institutos y centros de formación profesional, se ha vuelto imprescindible. Pequeñas y grandes firmas instaladas en el medio rural forman tanto a sus empleados como a estudiantes, dándoles una estabilidad prioritaria hoy en día para mantener población en el medio rural.

Debemos ser capaces de mantener a los jóvenes en el territorio, a los trabajadores cualificados y a esos que se están formando o lo harán en un futuro para integrarse en el tejido productivo de nuestra provincia gracias a la Formación Profesional. También tenemos que ser capaces de retener a las empresas, tanto las tradicionales como las que han ido naciendo gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, por el empleo y economía que generan y por la posibilidad que brindan a los habitantes del Alto Aragón a quedarse en él para desarrollar su proyecto de vida.

Y hoy más que nunca el sistema laboral necesita adaptarse a la nueva realidad post COVID-19. Una adecuada formación resultará imprescindible para permitir la adaptación de la fuerza de trabajo al proceso de transformación digital y modernización de la economía en nuestros días.

Siendo, asimismo, un objetivo fundamental en la reconstrucción la lucha contra la precariedad del mercado laboral y la excesiva temporalidad que existe actualmente en nuestro país. Las sinergias que potencia la Formación Profesional se antojan esenciales para lograrlo.

ALFREDO SANCHO GUARDIA

Diputado socialista en el Congreso y Portavoz de Formación Profesional en la Comisión de Educación y FP

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