Opinión

La nevada heló todo menos la covid

Por
  • Manuel Campo Vidal
OPINIÓNACTUALIZADA 17/01/2021 A LAS 01:00

Si un viajero desinformado aterriza en Madrid estos días pensará que la ciudad sufrió una gran nevada uno o dos días atrás. Error de cálculo: dos días, más una semana. Así de desastrado está. La tormenta perfecta, primero de nieve -la peor en medio siglo- seguida de temperaturas extremas, lo helaron todo. Todo menos la covid, que avanza desafiante; y menos la tensión política que siempre hierve, aunque nieve.

Esta vez no se puede culpar a los metereólogos porque clavaron su doble pronóstico: nieve como nunca y frío polar. No vale responsabilizarlos, como algún político ha hecho. Si las autoridades que sabían de esa alarma, hubieran advertido el viernes día 8 al medio día que lo mejor era marcharse a casa cerrando fábricas, oficinas y comercios, algunos no hubieran tardado día y medio en llegar a su hogar, ni semana y media en recuperar su coche. Ahora, las rogativas imploran una fuerte lluvia que nos bendiga y limpie las calles intransitables, que son mayoría.

De momento, calles heladas, hospitales casi saturados en las áreas Covid y en traumatología, por efecto de las caídas, y media España bajo la nieve, aunque los informativos nacionales se centren en Madrid. El medio rural apenas asoma, cuando ha sido tan castigado como la gran capital. Además, un panorama político inestable. En Cataluña se suspenden las elecciones hasta el 30 de mayo, y ya se verá, sobre todo para enfriar el "efecto Illa" que había disparado las encuestas a favor de los socialistas. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, desconfiado, no dimitió esperando a que la convocatoria electoral se confirmara. De hacerlo al ser proclamado candidato, hoy estaría en el limbo. Ahora vive un infierno doble, el de los datos estremecedores de la pandemia y el fuego de los adversarios que tanto parecen temerlo. Las encuestas en Cataluña se la juegan porque medir el hastío es lo más difícil. Hasta Puigdemont podría ganar a pesar de su desgaste.

En Europa el panorama político se tambalea. A punto de dimitir el gobierno italiano por efecto de la incontenible ambición del ex primer ministro Matteo Renzi. Ya ha caído el gabinete holandés por un escándalo de abuso sobre 20.000 familias inmigrantes a las que ilegalmente reclamaron la urgente devolución de ayudas hasta llevarlos a la quiebra en muchos casos. Una abogada española, Eva González, hija de emigrantes extremeños, es la artífice de esa reposición del honor y de la economía de tantas familias fiscalmente maltratadas.

La inquietud se sitúa sobre el relevo de la canciller alemana, Angela Merkel, que puede tomar un signo continuista, o bien más conservador; y desde luego en la toma de posesión del nuevo presidente Joe Biden, el dia 20. El FBI detecta movimientos de partidarios de Donald Trump que quizás pudieran intentar otro asalto al Capitolio e investiga si pretendían asesinar a algunos congresistas. "Los asaltantes eran gente normal encerrada en una burbuja informativa", dijo Lorenzo Milá en el Foro Next Educación. Trump se muestra menos combativo, quizás porque le están retirando concesiones del Ayuntamiento de Nueva York, lo que resiente la economía de su grupo. Hay más: algunas empresas no están dispuestas a financiar a candidatos republicanos tan intransigentes como el presidente saliente, que ya ha anunciado que no asistirá al relevo de su sucesor. Menudo alivio.

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