Opinión

Las pequeñas cosas que hacen grandes a los sencillos]

Por
  • Pascual Ascaso
OPINIÓNACTUALIZADA 17/01/2021 A LAS 01:00

s Hace unos días leía en el DIARIO DEL ALTOARAGON la sencilla semblanza de Miguel Escuer Azón (1962) que en su día fue alumno mío en el Colegio Pío XII y al que me alegra ver, aunque sea de vez en cuando, porque lo considero verdadero ejemplo de que no hay que ser una persona altamente ilustrada para ser una gran persona como él lo es. Entre lo uno y lo otro prefiero mil veces la formación humana en valores, a la formación ilustrada en conocimientos. Esto no quiere decir, Dios me libre, que las dos cosas no puedan ser coincidentes en una gran persona. Si coinciden, miel sobre hojuelas.

La importancia que tiene la formación en valores humanos es que es la condición imprescindible para poder alcanzar el respeto y el cariño de los demás y en definitiva lograr la felicidad personal que permite tener una vida plena.

El valor humanitario de Miguel, haciendo el bien que está a su alcance a quienes lo necesitan, es grande y por ello le deseo que la vida le devuelva a él y los suyos lo que él está haciendo por los otros. Las cosas sencillas pero hechas con el corazón tienen un valor incalculable y las de Miguel lo tienen. Ojalá que el mundo estuviese lleno de personas como él, porque sería un remanso de paz, humanidad, concordia y solidaridad.

Si filántropo es aquella persona que se distingue por su amor al prójimo, Miguel, de sobra lo es.

Te felicito, Miguel, y te deseo que sigas siendo como eres.

Etiquetas